Los tiempos idos: El drama de Roberto Jacob Helo (II)


rjh3Aunque en su momento intentó retornar en gloria y majestad al Paseo Ahumada de Santiago portando su maletín lleno de recuerdos y notas de prensa que lleva consigo hasta hoy, Robert Jacob Helo, tuvo que admitir que su afán de mecenas a costa de pronósticos deportivos quedó en el pasado. Algo que a ratos parece querer olvidar y volver a sacar lustre a su cartel de “el mago de la Polla Gol”.

Allí en una añosa sala del segundo piso de Radio Portales y mientras mi trabajo se acumula, aprovecha su visita para decirme que tiene un hijo -Luis-, una señora con la que ha compartido por 52 años e historias que se mezclan como la de una herencia en La Serena, a la que por supuesto no tuvo acceso y las penurias que debe vivir después de tanta fama, para terminar por ejemplo, sin pensión alguna.

“Todo lo que gane lo he dado”, dice jactándose de su vocación altruista que no reparó en resguardar su propia vejez.

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Por eso volviendo a recordar ese mediática oportunidad donde intentó quitarse la vida, harto de la falta de agradecimiento y sobretodo, de reconocimiento por sus servicios, cuenta que en la segunda comisaría de Santiago Centro, conoció a un general Ortega con quien pudo conversar y donde acompañado de uno de sus sobrinos debió prestar declaración por su inédita convocatoria de prensa.

“Me fui detenido por armar escándalo”. Hoy que han pasado los años, lo asume, pero el dolor especialmente hacia los suyos permanece.

rjh4A tanto llegó el asunto que la justicia debió intervenir, esta vez en lo procesal. Así nonagenario y todo, “el mago” tiene una denuncia en su contra por haber proferido amenazas hacia sus propios familiares, a los que a su vez, acusa de haberlo internado forzadamente cuestionando su estado mental y bajo condiciones casi de tortura.

Nuevamente le carga los dados a sus sobrinos -los de su hermano Miguel Jacob Helo-, de quienes dice que tras el episodio de la comisaría, lo golpearon para luego internarlo haciéndose pasar por sus hijos. “En el Instituto de Psiquiatría me tenían amarrado”, recuerda con una pena a la que es imposible hacerle el quite.

Pero la hora pasa y debo volver al trabajo, despedir al crack que con su chapita de Portales en la solapa rinde tributo eterno a la casa radial que le permitió alcanzar el éxito efímero, porque todo lo relacionado con dinero, quiérase o no, tiene ese destino.

Hay gente que a la que al ver a un tipo de edad, con trayectoria y sobretodo con una historia, pasar por momentos delicados prefiere mirar hacia otro lado por incomodidad y algo de vergüenza. No cabe duda que los tiempos donde Jacob Helo era el rey de los 13 aciertos en la Polla Gol pasaron, pero sus días viviendo en el casco antiguo de la capital, con desventuras familiares, falta de reconocimiento y de compasión por su situación, ameritan siquiera un modesto homenaje.

En Chile, un país que envejece progresiva e inevitablemente, miles de ancianos lo pasan mal, independiente que hayan podido brindar glorias a cientos de compatriotas.rjh5

La historia de Roberto Jacob Helo, el “mago de la Polla Gol” es una de tantas y al parecer aunque nos duela, está condenado a seguir deambulando por las calles de un Santiago que sólo testimonia en las plastificadas páginas de su viejo archivador, los recortes de prensa de otras décadas donde su magia hacía soñar a un país mucho más inocente y por qué no, más solidario.

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