[CINE PRÁCTICO] “Kon Tiki”


La aventura siempre está ahí.

La aventura siempre está ahí.

Que la humanidad bendiga a los exploradores y a quienes no se contentan con las fronteras conocidas. Con quienes no se conforman con lo que dice el resto y creen que siempre existe algo más que aportar. Es la historia de Thor Heyerdahl, quien cuando todo estaba en su contra y otros lo hubieran visto como una locura, sacrificó su vida tranquila y apostó a un logro que cambió la percepción de la historia mundial.

Al mencionar este tipo de hazañas uno suele remontarse a siglos más ancestrales, donde los medios eran primitivos y los apoyos a las travesías muy precarios, pero este noruego aventurero -como toda su raza de descubridores y navegantes natos- en pleno siglo XX apostó por una quimera y es cierto, salió airoso, pero merced a una serie de sacrificios que la idea es revelar con esta cinta, donde por ejemplo se deja explícito que aunque sea en pleno desarrollo de la modernidad, las dificultades y la pequeñez del hombre ante la naturaleza son de siempre.

La película pese a todos estos antecedentes y a que el propio Heyerdahl consiguió un Oscar en 1950 por un documental al respecto, se queda con un índice de expectativas un poco por encima de lo que finalmente se ve. La modernidad también afecta la credibilidad de la cinta, ya que el producto en si describiendo la balsa y las condiciones se ven algo más elaboradas y limpias que los antecedentes que se tienen al respecto, un punto que debemos concederle con fe a sus realizadores si realmente fueron serios y fieles a la historia al concretar el proyecto.

Con todo esto, la película no aburre, se merece las nominaciones pero ojo, porque sólo alcanzó un sinnúmero de ellas, incluso ante la academia de Hollywood, pero en cuanto a premios levantó pocos. Quizás por los contras antes descritos.

Mención para quienes ya vieron “La Vida de Pi”, ya que las comparaciones son odiosas y pueden haber afectado a esta historia, con claro desmedro entre la búsqueda de realismo con tintes cinematográficos de ‘Kon Tiki’ y el desfile de efectos de Ang Lee con la magia del chico y el tigre en un bote.

Una cinta de un tema antiguo, pero que vale la pena refrendar homenajeando a quienes realizaron la gesta. Novedosa pese a esto por su origen, alejado del celuloide de L.A, y con la misma sencillez de este pueblo de aventureros que han dejado su huella en el mundo.

4😐 Recomendación: Dos horas de educación, no sólo histórica, sino de voluntad y perseverancia.

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