[CINE PRÁCTICO] “Isidora”


Homenaje íntimo.

Homenaje íntimo.

Hay cintas que son necesarias, algunas recomendables y otras tantas simplemente buenas o entretenidas. En este caso, la posibilidad de ver más allá de una figura icono de nuestra dramaturgia es, al menos, un deber como chilenos ávidos de conocimientos y del rescate de nuestras raíces.

Isidora Aguirre debe ser de esos tantos casos que han pasado por nuestra corta historia republicana donde el desconocimiento hacia su legado artístico y la indiferencia de los planes educacionales para formar a las nuevas generaciones reconociendo debidamente a los referentes es una dura realidad que nadie asume. En gran parte ese es el mérito de esta pieza documental de Nicolás Superby y Christian Aylwin, cuya obra cuenta con una riqueza de materiales pocas veces vista y que incluso queda corta en torno a la figura de la dramaturga.

La evaluación del film va estrechamente ligada a la historia del personaje en cuestión. No es un mero saludo u homenaje póstumo, es una invitación de propia palabra de la talentosa artista hacia el espectador. Una querible y conmovedora gentileza a la cual no puede rehusarse y donde se aprecia la luz que irradiaba su persona.

Entre la intimidad de cartas sumergidas de juvenil melancolía y la interpretación de pasajes de sus más representativas creaciones, Isidora irrumpe con fragmentos de un pasado casi de porcelana, añorable y apreciable gracias a inéditos registros caseros familiares. Así también se cruzan el desfile de testimonios que engrandecen su legado, reconocen su talento y en cierto modo lamentan su falta de reconocimiento aunque no lo expresan abiertamente.

La chispa y gracia de Isidora, la abuela, haciendo gala de su lucidez con nítidos recuerdos corona algunas de las imágenes de un vasto archivo y representadas aleatoriamente, con mención para algunas leyendas de las tablas, algunos idos como César Arredondo u otros comprometidísimos como Claudia Cabezas.

Una hora y media, cavilativa, reflexiva, quizás algo densa pero altamente necesaria. Una reivindicación y constancia hacia la estampa de Isidora Aguirre, una dramaturga única e inigualable, que hizo mucho más por las artes que “La Pérgola de las Flores”, ya que acercó el teatro a las causas sociales, con elegancia, estudio y compromiso.

Su nombre merece esta cinta documental y más para intentar reparar la vergüenza de la ausencia de un Premio Nacional, pero por sobretodo, para reposicionarla debidamente a la altura de otros grandes de nuestras artes y letras.

5 Un íntimo y reivindicativo viaje hacia el corazón y densidad de la más talentosa dramaturga nacional. Una lección de cómo hacer teatro comprometido.

🙂

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