[DEPORTES] Un triunfo mundial


Las alegrías épicas sí pueden repetirse y aunque el escenario es ideal pero no contempla títulos, puntos o clasificaciones, la satisfacción de cada hincha que salió en forma de grito de gol es indescriptible. Chile y su Roja querida lo hicieron de nuevo, derrotando por dos goles a cero a la Inglaterra inventora del fútbol y en el mítico Wembley.

Por años extrañamos esa estampa de decisión y visión del juego y las posibilidad que tenía Marcelo Salas, y si bien Alexis Sánchez será tras esta victoria visto como su símil, lo cierto es que posee otras características que más que restarle, lo suman al podio de inolvidables en la historia de nuestro balompié. Esas rememoranzas otrora humildes y donde cada vez más seguido nuevos nombres irrumpen para desafiar los paradigmas y miedos del pasado.

Sampaoli conoce la necesidad de consolidar un proyecto que se grafique en más que un equipo, si no un plantel capaz de suplir ausencias, variaciones del juego y reaccionar con altura de circunstancias cuando otros factores juegan en contra. Por eso un triunfo de estas características sin Arturo Vidal, que pelea el título de mejor chileno de las últimas temporadas en Europa y Jorge Valdivia, un genio que con irregularidades físicas y extra futbolísticas hace necesario contar siempre con un plan B. Hoy la Roja puso a prueba ese predicamento, más aún con la lesión de un Charles Aranguiz que no se achicó para regatear e imponer el juego que lo ha consolidado como un tipo maduro e infaltable en la cita mundialista de Brasil.

Lampard, Rooney y el resto de los fieros pero leales ingleses quedaron maniatados. Roy Hodgson admitió la superioridad chilena no sólo en términos empíricos como anotaciones o dominio, si no expresados también en el manejo de los tiempos, el control defensivo ante los embates ingleses y la capacidad de dosificar a lo largo de los noventa minutos de partido. El tema psicológico es más que destacable si recordamos como finalizó la era Borghi y como el Fair Play y sobretodo el énfasis en lo meramente futbolístico prima por encima de todo lo demás.

“Si no voy para ganar el Mundial mejor me quedo en la casa” dice Sánchez. Son las mismas palabras aunque con más madurez de aquellos jóvenes que nos sorprendieron en Canadá 2007. Allá mismo en Toronto van por la consolidación de un sueño en una escala más de esta Copa Mundial que Jorge Sampaoli indicó que partía desde este encuentro con Inglaterra.

Un mundial donde desde ya decimos ‘¡basta!’ a jugar con miedo para que no nos amonesten, ¡basta! a rezar porque no lleguen las lesiones, ¡basta! a esperar al rival y que este tenga un mal día, ¡basta! a mirar en demasía al contrario, desde abajo, rogando que no juegue alguna figura y como no, ¡basta! de apocarnos y no creer en nuestros talentos y capacidades de tomar las decisiones correctas en los momentos adecuados. Eso es precisamente lo que nos ha convertido en lo que hoy somos, un equipo capaz, con un staff técnico profesional y de nivel y una hinchada fiel como ninguna.

Así no nos puede ir mal y el resultado queda como algo secundario. El espectáculo ya empezó y los triunfos ahora tienen carácter mundial.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Relacionado > Fue en Wembley un día…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s