[COLUMNA] “El futuro de Chile”.


Por Christian Reyes P.

Aunque hay quienes de modo exasperante e inconsciente aún reclaman por la falta de opciones políticas en esta segunda vuelta presidencial, lo cierto es que son miles los que siguen sin caer en cuenta de la gran opción que dejaron pasar el último 17 de noviembre. En esa papeleta blanca de nueve alternativas ni siquiera el criticado sistema binominal tenía algo que decir. Era la posibilidad única de una intimidad entre elector y candidato, entre chileno y sistema, entre pasado y futuro. No obstante, una vez más carecimos de altura y visión de país para ser merecedores de esa alternativa y distinguirla.

Ahora con dos mujeres representando a las dos principales coaliciones políticas predominantes, el electorado se muestra apático, sin una gota de autocrítica y cayendo en el lugar común de rezongar de lejos hacia la llamada ‘clase política’, atribuyéndoles todo tipo de nefastos defectos como si nuestro país fuera la oveja negra de la democracia mundial. Pero de responsabilidad compartida o apego al civismo ni hablar, nos lavamos las manos.

Usualmente y de forma penosamente frecuente se confunde la educación con la formación, vinculando la falta de modales o de valores a la asistencia o no a establecimientos educacionales de renombre o a algún grado de formación académica. Sin embargo, lo explícito y vergonzoso de la elusión de responsabilidad cívica es uno de los vicios más desarticulantes que una sociedad en busca del progreso puede padecer. En gran parte, porque ese desarrollo que generalmente se crítica –también vinculado erróneamente al capitalismo- necesita ir de la mano de crecimientos personales, hermanados de valores, códigos y conocimientos que nos fortalecerán como base de un sistema mejor y más justo.

Ejemplos hay por montones, como la falta de iniciativa en campañas de mejoramiento vial dado el vandalismo latente, la elusión del pago en el trasporte público, el cuidado de las áreas verdes y espacios familiares, entre una larga lista de situaciones que vemos darse con normalidad en otras sociedades pero que en Chile son inaplicables por lo que se llama ‘un tema de cultura’. Es decir, una muestra de lo que somos y de lo cual, hasta ahora, nos falta por aprender y lo que es peor, nadie parece tener la paciencia o el método para enseñarnos y de paso, tampoco existen personas con ganas de entender la importancia de comenzar a cambiar la mentalidad, asumiendo responsabilidades de un ciudadano con ganas de crecer al mismo tiempo que su entorno y el que heredarán sus hijos y nietos.

El futuro de Chile se escribe hoy pero además de las urnas comienza por un tema de actitud, esa misma que hace unas semanas en la primera vuelta presidencial dado el alto ausentismo debió avergonzarnos y que ahora, sumidos ante un menú admisiblemente menos atractivo y ya sin la posibilidad de poner otros asuntos en discusión, parece condenado a la indiferencia digna del subdesarrollo.

'Era' el momento de hacer algo.

‘Era’ el momento de hacer algo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s