[CINE PRÁCTICO] “La gran belleza”


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Las caretas de la bohemia eterna.

Me gustó mucho. Sólo puedo agregar que el estilo, humor y las reflexiones interesantes de esta película que sube al columpio a la pseudo intelectualidad italiana y que se puede replicar perfectamente en otras latitudes, es asertiva y oportuna para el momento actual de las esferas artísticas y su relación de décadas con las figuras de la socialité.

Comparada incluso por algunos con “La dolce vita” (1960), Paolo Sorrentino recrea en “La gran belleza” (2013) los pasos de un verdadero capo, un señor del estilo como Gep Gambardella, el cual pese a tener una vida envidiable por muchos, tiene profundas reflexiones sobre el entorno en el cual se desenvuelve, entre payasos y bufones además de hiper sensibilidades, mentiras y una cortina de traumas y apariencias coloridas.

Bien podríamos encasillarla como comedia dramática, con el sello de un Toni Servillo que nos guía por la bohemia romana tan bien como puede hacerlo quien conoce la ciudad eterna de las siete colinas a sus anchas, y de algún modo -en su estilo- tal como un francés, Jean Paul Jeunet en 2001 nos mostró París desde dentro con “Amelie”, en esta pasada es un italiano el que nos enseña una Roma que no descansa, sus pecados y melancolías.

La superficialidad, los egos, miedos y excentricidades copan esta cinta de más de horas que no esta exenta de bemoles, por ejemplo al hacernos perder el hilo en ciertos tramos, lo cual puede descolocar a cualquiera, más aún a públicos distraídos y que no capten las señales que se relatan.

Los tiempos, gestos, todo cuenta para seguir con coherencia la multiplicidad de mensajes que rodean el peculiar tour de Sorrentino donde Servillo y su elegancia con mezcla de carisma nos toma el pelo y a la vez nos encanta, pues los excesos culpables de los cuales forma parte son de cierto modo, nuestros remordimientos en un mundo de caretas con fecha de caducidad que alejamos a toda costa.

Bella, múltiple, incluso abstracta, este film juega con nosotros y nuestras expectativas, como quien llega a una fiesta donde no conoce a nadie pero al ver la diversión no duda en unirse al jolgorio. Esa anticipación también es devorada por escenas que nos dejan impávidos y queriendo entender el detalle, pero el secreto es captar el todo.

“La gran belleza” es una película que gusta pese a que no cae en facilismos, tiene momentos notables, de personajes curiosamente “desnudos” dentro de su multiplicidad de disfraces y de contrastes como euforias de altura y profundas depresiones. No es excluyente en sus públicos, sin embargo su análisis posterior no obedece a los canones tradicionales, en parte porque roza varios géneros y su comedia es irónica y delatora.

dado5Buena. Un cóctel de exquisita elegancia y mundanidad, al estilo romano.

😎

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