[COLUMNA] El aval de Don Francis


bacdon_225449Que es un lavado de imagen de las empresas, que se lucra con la solidaridad, que Mario Kreutzberger se lleva parte de lo recaudado, que los “sionistas” están detrás, que Carlos Alberto Délano y el caso Penta ensucian a la fundación, que el Estado debiera hacerse cargo y no las personas, que Lucksic, Angellini, Matte y Paullman debieran poner el 1% de sus ganancias, que los privados no son igualmente inclusivos en sus empresas, que Naciones Unidas dijo que no corresponde, que todo es un show.

La lista de aprehensiones podría seguir tanto o más que las 27 horas de campaña que dura la Teletón. Ese orgullo que otrora nos hacía inflar el pecho y era un símbolo de la unión nacional: “La selección chilena y la Teletón”, esos eran los parámetros que se repetían unánimemente desde hace rato por la calle en Chile. Hoy la cosa aparentemente cambió.

El espíritu crítico, aquel que ha salido a la calle desde hace varios años y que ha consolidado la validez de disentir con la voz del resto, reclamó utilización de los niños en forma lastimosa, estigmación, doble estándar y otros puntos que pudieran ser razonables, pero donde a ratos pareciera que el clamor de los autodenominados voceros de la igualdad social se impone o causa un ruido mayor que la expresión de quienes los especialistas llaman “las mayorías silenciosas”.

Don Francisco confesó que como nunca antes se le preguntó por este ambiente cargado de “mala onda”, ante lo cual describió el clima como “críticas infundadas, sin proponer soluciones”, reivindicando que la Teletón “le dió visibilidad al tema de la discapacidad y que posibilita la inclusión”, algo en lo que cada testimonio y los institutos abiertos atendiendo a lo largo del país son un símbolo innegable de efectividad de gestión.teleton

Por si fuera poco el cierre masivo previsto para el Estadio Nacional se cayó y la lentitud de las donaciones hicieron peligrar el conseguir los más de 25 mil millones de pesos que se trazaron como meta.

Pero Don Francis tenía un tremendo aval para ese gallito de fuerza que sostuvo por 27 horas con los críticos bien y malintencionados: el orgullo de los chilenos por la Teletón y ese afán solidario mil veces explotado y que otras mil veces ha respondido con creces.

La tarea fue dura pero se sacó adelante, las polémicas cesarán hasta la próxima edición, pero lo positivo es que la obra continuará dando apoyo a miles de niños nacionales y extranjeros en los 13 centros de rehabilitación infantil, esos que en 25 eventos han unido al país o su gran mayoría, porque aunque no es obligatorio y nadie está forzado a participar, basta ver los resultados para darse cuenta que es contagioso sentirse orgulloso de la obra y sus resultados.

Para la número 26, no cabe duda que ahí estaremos de nuevo y si bien como en todo hay aspectos perfectibles, si hay algo que te haga sentir mejor y de paso posibilite un bien para quien lo necesita ¿quien podría impedirnos hacerlo?

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