[CRÍTICA URBANA] Plaza de Armas de Santiago: Error de enfoque


Foto: La Tercera.

Foto: La Tercera.

¿1.667 millones de pesos? ¿En serio? A un año y medio del comienzo de su fase de remodelación y tal como ocurre con la plazoleta frente a la Corte Suprema -que merece párrafo aparte- no podemos si no exclamar la piedad y paciencia de todos los santos para entender qué pasa con ese hito urbano llamado Plaza de Armas de Santiago.

En el norte denominadas con nombre de personajes, se trata del centro del centro a partir de la zona metropolitana hacia el sur. Pero en la capital, hace rato que su icono, el denominado “kilómetro cero”, no es más que una cloaca que consume recursos cuantiosos para mejorar su deficiente disposición de espacios.

La explanada de concreto (¡una más!) con puntos verdes y las infaltables palmeras que se ven bien en las maquetas pero distan mucho de prestar un servicio, son la característica del botadero de plata en que se ha convertido ese lugar, hacia el cual lejos de identificarse, los santiaguinos sienten vergüenza.

Plaza de Armas, 1908.

Plaza de Armas, 1908.

Quizás el fin de este sitio sea en el fondo evitar que la gente vaya, quién sabe. Recuerdo una vez que escribí al Metro de Santiago hace más de una década, consultando por qué faltaban asientos en algunas estaciones. La respuesta fue que dichos lugares eran más bien “de paso” y no centros de reunión, ello me lleva a comprender entre líneas alguna razón probable para entender lo que sucede en la actualidad, donde se ha puesto en la palestra el tema de la mendicidad en la zona.

Es cierto que la ciudad ha cambiado y aumentado con creces su población, pero aquello no debiera influir en el estado real de las áreas verdes, la sombra o la seguridad de determinados espacios emblemáticos, ejemplos en Chile y el mundo hay para bien y para mal; recuerdo en Antofagasta la prostitución por todo el centro en las noches, rodeando la plaza, pero también elogio a la Plaza Yungay que aunque sea la del Roto Chileno y actualmente esté caracterizada por la inmigración extranjera, gracias al esfuerzo de los vecinos, es un sitio que cuando se transita caminando o motorizado por sus alrededores, dan ganas de pasar a sentarse.

Otras capitales igualmente populosas tienen áreas verdes de ensueño e hitos urbanos bien tenidos, acá seguimos al debe, que duda cabe. Y si bien no es concebible por su naturaleza, contar con juegos infantiles en ella, es imperativo que la Plaza de Armas de Santiago recupere su carácter de paseo peatonal, agradable, casi como panorama y no un lugar donde la gente prácticamente huya por la delincuencia, el mal olor, personas sospechosas o el sol abrazador. Esa, debiera ser la real inversión y no el pozo sin fondo en que está convertida hoy.

Facebook: Fotos históricas de Chile. Color de Maui Gacitúa.

Plaza de Armas, 1930. / Facebook: Fotos históricas de Chile. Color de Maui Gacitúa.

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