[Rapa Nui 2016] Día 4


La luna, el lucero y el Ahu.

La luna, el lucero y el Ahu.

A mitad del viaje por la Isla de Pascua sin duda queda mucho por ver, es cosa de echar una mirada a un mapa, pero por otra parte, como bien me recalca mi querida Mayito, la idea también es descansar, así que trataré de sopesar ambas cosas sin que después nos arrepintamos para ver qué hicimos y qué no. Eso sí, la amanecida de este jueves será para recordar.

Nos pasaron a buscar tipo 06.10 horas y agregamos la linterna al pack indispensable, también llevamos cosas para tomar desayuno allá en Tongariki. La idea era ver el amanecer (tipo 08.00 horas) viendo todo el cambio en el cielo desde la oscuridad estrellada en el Ahu de los quince moais hasta el cielo matinal.

Fenómeno imperdible

Al llegar, en un trayecto de cerca de veinte minutos desde Hanga Roa, se puede apreciar -en temporada alta- una caravana de autos en en la misma dirección cuando aún todo es oscuridad. Ver el amanecer en el Ahu de Tongariki es un imperdible. Nosotros llegamos a oscuras y es bueno tener a mano el ticket que acredita la entrada a los parques (se compra en Conaf / Orongo, 10 mil pesos para chilenos). Entramos solos por lo que les describí antes de la situación de los “taxi tour” y vimos la espectacular transformación de la noche en día.

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No es necesario meterse a los pies del Ahu, de hecho desde más atrás se pueden hacer mejores fotos pues caben los 15 moais del pedestal. Más atrás está un moai tendido mirando las estrellas, a un costado una serie de petroglifos. Lamentablemente no pudimos ver el llamado “moai besador”, una imponente representación al costado derecho de la típica pirca de piedras que separa los espacios. Esto porque estaba en reparaciones.

Rano Raraku

Es bueno plantearse cuando uno ya está disponible (el amanecer son como dos horas y algo en total) y anda por ese lado de la isla, la posibilidad de pasar a ver Rano Raraku, la cantera de fabricación de moais enclavada en las faldas del volcán extinto que también tiene su laguna interior.

El parque Rano Raraku debería abrir tipo 09.00 horas pero a veces los guardaparques se retrasan. No obstante hay quienes deciden entrar igual pero atento!, si hacen eso se arriesgan a multas y la reprobación de los locales, algo no menor.

Dato: Al Parque Rano Raraku (siempre que les toque personal más afable) pueden llevar el pasaporte y decir que por favor les timbren el bello sello del lugar en alguna de las hojas, algo a replicar también en la oficina de correos de Hanga Roa.

Llevando su ticket (el mismo de Rano Kau-Orongo), se puede transitar por los senderos de la cantera donde hay casi 400 moais -397-, incluidos algunos especiales como el que quedó anclado en la roca y que es el “pequeño gigante de 22 metros” o el “moai sentado”, entre otros. Es bueno andar con un trípode para las fotos, porque en todos lados, aunque sean dos o más siempre querrán figurar todos en las imágenes. He visto harto Iphone, y salvan bastante pero hay que llevar si o si el cargador portátil bien cargado.

Hay subidas y bajadas donde hay que poner ojo y es bueno empezar por el sendero de más arriba a la derecha, para bajar por el moai sentado y enfilar hacia la laguna interior del volcán. Respete los senderos y no habrá dramas. Lleve agua y termine en el oasis interior de Rano Raraku, una belleza natural.

Ahu A Kivi

Ahu A Kivi

Nosotros al menos luego de esa agitada mañana antes de volver a la cabaña pasamos por diferentes lugares interesantes en el camino. Uno de esos sitios es la conformación de rocas del Ombligo del Mundo. En realidad la importante es la del medio, que tiene una carga energética importante y ahí junto hay un moai lamentablemente derivado que tiene su propia historia. Es el último más grande que salió de la cantera del Rano Raraku.

También fuimos al que llamé el ahu del campo -ya que está más al interior que el resto, salvo el moai del equinoccio-. Se trata del Ahu a Kivi (09 h -17 h), donde la parada igual que la anterior es bastante rápida y la artesania algo cara. Acá hay siete representaciones mirando el mar por donde llegaron los primeros siete exploradores enviados por el primer rey (ariki) Hotu Matua.

Ahu Te Pito Kura

Ahu Te Pito Kura

Nos dejaron en el BancoEstado que cierra cerca de la una y algo. Hay tres cajeros en la isla y una sucursal preciosa de Banco Santander que es digna de ver. Adentro todo es relajado. Guayabera, pies descalzos y todo eso.

Tras una diligencias (como dar bote en el correo) bajamos al centro de noche para ver parte del partido en la cancha municipal y luego ir por unos tragos (promedio 4.500 pesos) y algunos suministros para la casa.

Llevamos harta comida desde Santiago. Recomiendan llevar un cooler con comida pero al final las cosas en la isla no son taaan caras como todos dicen en la previa. Si algo vale mil pesos en Santiago, valdrá 2 mil en Isla de Pascua. Tres torrejas de queso a 800 pesos, dos panes en 500, pero en fin, al final no se puede vivir in vitro en este lugar.

Para cerrar el día el atardecer nos acompañó y esta vez lo vimos mucho más calmado, en Ahu O’ Rongo con vista al Hanga Vare Vare, disfrutando de una vista romántica de esas que quedan para siempre. Luego competencias varias y una tanda épica de bailes de los cuerpos juveniles, se pasaron. Un día más que positivo.

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