[PARA LEER] “El éxodo de los malditos”

Aunque lo he visto descrito como la huida de un inmigrante ecuatoriano, aquello no queda tan cierto tras leer “El éxodo de los malditos” de Antonio Ayoví, donde se relatan no sólo las peripecias de un migrante ecuatoriano en tierras chilenas, si no el conjunto de pensamientos y recuerdos que conviven en el día a día con las mismas razones que lo llevaron a abandonar el terruño, siendo el tema económico apenas una anécdota dentro de la densidad de otros tópicos.

Mañunco es la representación del migrante que no sólo mira hacia arriba en el mapa, donde Estados Unidos hace mucho dejó de ser un referente de bienestar y hospitalidad. Es el ciudadano que busca cobrar la palabra de tantas fotos entre mandatarios latinoamericanos dándose palmaditas y estrechándose las manos en las cumbres, es el que reclama los beneficios de la integración para sí y no sólo para los inversionistas, y sobretodo, quien arriesga su propio pellejo en seguir esa aventura.

No sólo se nos refriega el versículo bíblico de “Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Éxodo 22:21), si no que se nos llama a mirar más allá de lo evidente y explícito. Aunque reconozco mi premisa de “al país que fueres has lo que vieres”, no es menos cierto que los miles de nuevos integrantes de la sociedad chilena se topan con el desdén del típico residente de pueblo chico, primitivo, con desconfianza al forastero, en un Chile que curiosamente se jacta de sus avances.

La novela, que claramente contiene tintes autobiográficos, posee un tono muy melancólico y algo sombrío, con nubarrones casi por toda su extensión, no obstante es también un toque de humanidad, que pese a todo para algunos puede volverse algo circular y redundante.

Las redes de afectos que quedan atrás, el amor abandonado y nuevas experiencias que no logran saciar la fatiga de cariños completan este texto de sueños, amores, capitalismo crudo y referencias a lo que separa pero también a lo que une como latinos.

éxodo de los malditos“El éxodo de los malditos”.
Antonio Ayoví Nazareno.
Millalonco
2008.
Chile.

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[PARA LEER] “El general en su laberinto”

Con todo el tiempo que ha pasado desde que comencé a leer este libro lo cierto es que olvidé cuando comencé a leerlo. Como un compañero de viaje recomendado para quienes gustan de las letras hispanoamericanas y de paso, admiran las figuras de nuestra historia latina, les resultará al menos agradable saber de este texto.

“El general en su laberinto” es el relato en tono novelesco y periodístico de Gabriel García Márquez -quien no necesita presentación- para adentrarnos en el último periplo del libertador Simón Bolívar en tiempos donde las fronteras del cono sur se reducían a meros hitos cuasi decorativos.

Sostener que un libro es bueno sólo por la agilidad con que pasamos sus páginas es una injusticia en este caso. Si bien es cierto se trata de una norma cuasi irrefutable, darle su propio ritmo al periplo cavilativo de Bolívar es comprender la misma esencia de la travesía que se describe, la cual está lejos de contar con el glamour de sus años de gloria al mando de ejércitos que atravesaron Sudamérica reivindicando las raíces de sus pueblos ancestrales. En esta pasada el libertador está sumido en la propia misera de una grandeza extraña.

Los reconocimientos de otros años donde todos le rendían pleitesía han sido reemplazados por una cosa nueva; disputas entre pueblos hermanos que aunque recién empiezan a comprender lo que se trata una nación, no demoran en trenzarse en rencillas sin sentido que desangrarán al continente por casi un siglo.

Por supuesto, los más humildes están al margen de estas lides propias de los lobos novatos cegados por sus ansías de poder, esas peleas que el general ahora ve apenas con fuerzas desde su lecho antes de partir de esta vida, desterrado y desdeñado.

Una lección de historia latinoamericana, que humaniza al prócer, escandaliza a unos y lleva a la reflexión a otros. Somos como pueblo una manada ciega y desagradecida, y hay cosas que no pasan con el tiempo. 

“El general en su laberinto”, los pensamientos e introspección de un héroe explotado por sus propias utopías puede ser un buen compañero de viaje este verano, como lo fue al menos para mi.

gg“El general en su laberinto”.
Gabriel García Márquez.
Sudamericana
1989.
Chile.

La mujer que llevó los 50 años de Los Jaivas a las librerías

Pamela Urbina en el lanzamiento.

Pamela Urbina en el lanzamiento.

*Asistimos al lanzamiento del libro de la periodista Pamela Urbina Alvial, autora del libro “Los Jaivas: 50 años de historia”, donde además relató su relación personal con la banda, el trabajo que involucró la publicación y sus expectativas de darle continuidad en un nuevo texto.

Por Christian Reyes P.
Twitter: @Buyinski

El pasado 15 de agosto la banda más importante y emblemática de la música chilena, Los Jaivas, cumplió 50 años de trayectoria en los escenarios nacionales, desde donde por décadas han sido referentes incluso fuera de nuestras fronteras e inspirado a varias generaciones de jóvenes talentos.

En el marco de las actividades de este cincuentenario, el Museo Nacional de Bellas Artes dedicó el pasado mes de agosto a una muestra inédita con todo el material relacionado con la banda, presentación de libros, performances y actuaciones en vivo que se coronaron con un recital tributo con más de quince artistas y que fue vista por más de sesenta mil personas, quienes entonaron un emotivo y merecido ‘Cumpleaños feliz’.

En este contexto, en el Salón Blanco del Museo y presentado por los propios miembros de la banda, la periodista Pamela Urbina Alvial, mostró orgullosa el resultado de cerca de nueve años de investigación y a la vez, de toda una vida de gusto por su música.

La gestación de este acercamiento entre las partes se debe a una de las circunstancias más tristes de las artes nacionales, como fue el fallecimiento de Eduardo ‘Gato’ Alquinta en enero del año 2003. La joven escritora reconoce que fue un hecho que la impactó muchísimo como a todo el país, pero que de paso la llevó a darse cuenta de la importancia que tenía este emblemático grupo en su vida.

Debido a lo anterior se acercó al grupo de “Los Jaivamigos”, una comunidad donde terminó por consolidar ese afecto por la banda y hacerlo patente. “Esa comunidad nació con el objetivo de preservar el legado de Los Jaivas. Me siento muy orgullosa de pertenecer y ahí también nació esa relación con ellos”, recuerda la autora. Sigue leyendo

Reeditan “Disparen a la bandada” a 40 años del golpe

Un panel de lujo presentó la reedición.

Un panel de lujo presentó la reedición.

*La obra literaria de Fernando Villagrán reconocida con el Premio Altazor 2003, fue relanzada por Editorial Catalonia a pocas semanas de conmemorarse un nuevo aniversario emblemático de uno de los episodios más polémicos de nuestra historia y donde la justicia sigue en deuda apuntando alto a un ex miembro de la junta.

por Christian Reyes (@Buyinski)

Ante cerca de un centenar de personas que colmaron el salón auditorio de la sede Providencia de la Universidad de Talca en Santiago, el escritor y periodista Fernando Villagrán, relanzó una edición conmemorativa a 40 años del golpe militar de su obra literaria “Disparen a la bandada” y donde actualiza varios antecedentes del libro original del año 2002.

Editado por Catalonia, el texto tiene poco más de 300 páginas donde ahonda en los pormenores de aquellos ajetreados días posteriores al golpe de la Junta Militar, centrándose en la Fuerza Aérea de Chile con una historia inédita de oficiales y suboficiales que se opusieron al pronunciamiento, sufriendo de parte de sus propios compañeros de armas una violenta represión cuyos detalles se han mantenido sin el respectivo reconocimiento.

“Aquí se cruzan los afectos, las historias personales y obviamente la necesidad de entender un proceso histórico como en el que se inserta esta historia de oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea”, explicó Fernando Villagrán, quien agradeció la buena acogida tanto de la obra original como de la nueva versión.

Como autor Fernando Villagrán revisó algunos párrafos y motivaciones de su obra, siendo secundado por Felipe Agüero, uno de los protagonistas, la periodista directora de CIPER Chile Mónica González y el comandante en retiro de la FACH, Ernesto Galaz Guzmán, quien reiteró su discurso cuestionando el rol de Fernando Matthei en la ejecución y tortura de camaradas uniformados.

“En esa época el director de la AGA (Academia de Guerra Aérea) era el general Fernando Matthei, de modo que él no puede eludir que no sabía lo que ahí pasaba. Aunque el juez (Mario) Carroza lo dude y la familia aérea lo justifique el es cómplice de los asesinatos que pudieran haber ocurrido y las torturas en la Academia”, apunta el general en retiro, reiterando que ante la defensa que ha realizado la actual presidenciable e hija del miembro de la junta, Evelyn Matthei, ella ‘miente descaradamente’.

En medio del ambiente de emoción y reflexión del evento, fue posible ver a varias figuras de la escena política como la madre de la candidata Michelle Bachelet, Angela Jeria, Viviana Díaz, los ex parlamentarios Jaime Gazmuri, Carlos Ominami, Eduardo Contreras y la ex Chiledeportes Catalina Depassier entre otros.

Emocionado hasta las lágrimas ya que su padre es directamente aludido en el libro, Carlos Ominami entregó su testimonio al respecto y entre sollozos pidió comprender su sentimiento ante este tipo de relatos. “Todo lo que se haga por restablecer la memoria es súper importante. Hay problemas aún sin respuesta y que cuesta poder explicarse como amigos torturando amigos. Son heridas aún abiertas y es válido este esfuerzo de Francisco Villagrán y la valentía de Ernesto Galaz. Esto me da mucha pena… pero es un ejercicio indispensable”, concluye con dificultad el padre adoptivo del presidenciable del PRO, embargado por la emoción. Sigue leyendo

[PARA LEER] “Tengo Miedo Torero”

Leer a Pedro Lemebel debiera ser así como en otros ejemplos de nuevas plumas nacionales, un ejercicio que quizás se hace necesario para entender en el país que vivimos. Su caso personal especializado en romper las barreras de un país parco y que niega los tabúes que lo avergüenzan es a su vez el centro de esta pieza literaria que ha ganado el rótulo de clásica no sólo en su historial sino en el de la biblioteca nacional durante los ambiguos años noventa.

En todo caso la ambigüedad de la década luego del retorno de la democracia a Chile no tiene que ver con destintes en la actitud del escritor y dramaturgo, más bien se trata del reflejo de un país que quiere avanzar sin mirar atrás o mejor dicho, sólo haciéndolo de reojo, preocupado de no ser visto.

En este contexto social del cual somos herederos, Lemebel juega con la historia detrás de uno de los episodios más cinematográficos de finales de los ochentas y donde la imaginación da rienda suelta tras una trama llena de intrigas y hechos desconocidos, ansiosos de ser descubiertos o recreados. Es por eso que resulta asertivo y original la manera en que el autor llena los espacios en blanco (o en negro) del Chile en la decadencia de una dictadura ahogada por la falta de reconocimiento y el común de los que viven con miedo temerosos de los brazos represivos.

La propia originalidad de los personajes, con sus sueños y perfiles encajan perfecto en un Santiago recreable aún hoy, donde sin mayor dificultad puede notarse que el paso de los años se ha detenido en muchos sectores donde parece que los cambios de poder no han surtido efecto. En esos paisajes se da el curioso e impensable paralelo que Pedro Lemebel utiliza para recrear la trastienda de un suceso que muestra de la cotidianidad de una radio sonando en la cocina, de una morada humilde y del quehacer de un homosexual en la contraparte de un dictador agobiado.

Los miedos de ambos se encuentran y convergen como nunca se enteraron. El relato de los destinos, el sufrimiento, la marginalidad, todo tiene un hilo muy atrayente a la espera de momentos clave de distinta índole en el libro. Lo explícito no provoca ruido ni escozor, en un tacto literario que juega con lo platónico, sin sobrecargas descriptivas y que se hace ágil.

“Tengo Miedo Torero” cumple con lo que traza. Algunos critican su localía pero consolida a Lemebel como icono. Uno con prosa firme pero sugerente, caricaturizando quizás al dictador con un humor inteligente. Una novela audaz y llena de sentimientos. Si el protagonista refleja al propio autor es difícil saberlo, aunque el escritor enfoca su fantasía en su obra y el protagonista resulta ser quien le da vida. Recomendable y a esta altura de culto.

tmt“Tengo Miedo Torero”.
Pedro Lemebel.
Anagrama, Narrativas hispánicas.
2002.
Chile.

Los tiempos idos: El drama de Roberto Jacob Helo (II)

rjh3Aunque en su momento intentó retornar en gloria y majestad al Paseo Ahumada de Santiago portando su maletín lleno de recuerdos y notas de prensa que lleva consigo hasta hoy, Robert Jacob Helo, tuvo que admitir que su afán de mecenas a costa de pronósticos deportivos quedó en el pasado. Algo que a ratos parece querer olvidar y volver a sacar lustre a su cartel de “el mago de la Polla Gol”.

Allí en una añosa sala del segundo piso de Radio Portales y mientras mi trabajo se acumula, aprovecha su visita para decirme que tiene un hijo -Luis-, una señora con la que ha compartido por 52 años e historias que se mezclan como la de una herencia en La Serena, a la que por supuesto no tuvo acceso y las penurias que debe vivir después de tanta fama, para terminar por ejemplo, sin pensión alguna.

“Todo lo que gane lo he dado”, dice jactándose de su vocación altruista que no reparó en resguardar su propia vejez.

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Por eso volviendo a recordar ese mediática oportunidad donde intentó quitarse la vida, harto de la falta de agradecimiento y sobretodo, de reconocimiento por sus servicios, cuenta que en la segunda comisaría de Santiago Centro, conoció a un general Ortega con quien pudo conversar y donde acompañado de uno de sus sobrinos debió prestar declaración por su inédita convocatoria de prensa.

“Me fui detenido por armar escándalo”. Hoy que han pasado los años, lo asume, pero el dolor especialmente hacia los suyos permanece.

rjh4A tanto llegó el asunto que la justicia debió intervenir, esta vez en lo procesal. Así nonagenario y todo, “el mago” tiene una denuncia en su contra por haber proferido amenazas hacia sus propios familiares, a los que a su vez, acusa de haberlo internado forzadamente cuestionando su estado mental y bajo condiciones casi de tortura.

Nuevamente le carga los dados a sus sobrinos -los de su hermano Miguel Jacob Helo-, de quienes dice que tras el episodio de la comisaría, lo golpearon para luego internarlo haciéndose pasar por sus hijos. “En el Instituto de Psiquiatría me tenían amarrado”, recuerda con una pena a la que es imposible hacerle el quite.

Pero la hora pasa y debo volver al trabajo, despedir al crack que con su chapita de Portales en la solapa rinde tributo eterno a la casa radial que le permitió alcanzar el éxito efímero, porque todo lo relacionado con dinero, quiérase o no, tiene ese destino.

Hay gente que a la que al ver a un tipo de edad, con trayectoria y sobretodo con una historia, pasar por momentos delicados prefiere mirar hacia otro lado por incomodidad y algo de vergüenza. No cabe duda que los tiempos donde Jacob Helo era el rey de los 13 aciertos en la Polla Gol pasaron, pero sus días viviendo en el casco antiguo de la capital, con desventuras familiares, falta de reconocimiento y de compasión por su situación, ameritan siquiera un modesto homenaje.

En Chile, un país que envejece progresiva e inevitablemente, miles de ancianos lo pasan mal, independiente que hayan podido brindar glorias a cientos de compatriotas.rjh5

La historia de Roberto Jacob Helo, el “mago de la Polla Gol” es una de tantas y al parecer aunque nos duela, está condenado a seguir deambulando por las calles de un Santiago que sólo testimonia en las plastificadas páginas de su viejo archivador, los recortes de prensa de otras décadas donde su magia hacía soñar a un país mucho más inocente y por qué no, más solidario.

Los tiempos idos: El drama de Roberto Jacob Helo (I)

rjh1En medio de la esmerada edición de noticias matinales en el departamento de prensa de Radio Portales de Santiago, un veterano vuelve al cuartel. Se trata de Roberto Jacob Helo, conocido en otras décadas como ‘El Mago de la Polla Gol’, quien a sus 90 años aún luce la piocha en la solapa de la chaqueta con la reluciente letra ‘P’ y el micrófono en la interna, sello de quien fue parte de la emisora radial más escuchada del país. Sin embargo su visita está lejos de contener las esperanzas de antaño.

Para algunos en la ex “primera de Chile”,  más que tratarse de una visita ilustre por sus pergaminos y legado lleno de historia es derechamente una incomodidad que entorpece la ajetreada rutina matinal, cargada de noticias, despachos y continuidad radial. El respeto así como los nombres de quienes siguieron los preceptos azarosos del “mago” basados en el deporte se perdieron como sus fortunas efímeras.

Así le sigo el juego. Lo acompaño a la oficina donde habitualmente está otro grande de la historia radial chilena, Gerardo Jorquera, quien usualmente entona sus piezas líricas favoritas mientras lee o alimenta pájaros errantes en la ventana. Pero esa mañana tibiamente soleada de invierno no andaba por la casona de Fanor Velasco.

Don Roberto me cuenta que ya tiene 90 años, lo cual sin embargo no impidió que subiera solo la escalera que da al segundo piso de la radio, aunque apoyado en un bastón. Recuerda su intento de suicidio el 2004, cuando en la automotora de su hermano Miguel, ahí en Santa Isabel con San Ignacio, por el 531, sin encontrar salida o una voz que lo escuchara, convocó a la prensa para lisa y llanamente suicidarse. Así tal cual.rjh2

El mismo sobrino que lo acompañó a la segunda comisaría en esa ocasión debido al revuelo del insólito incidente, es ahora blanco de sus críticas. “Mis sobrinos me pegaron, hace dos meses y me duele aún porque tengo tres hernias”, relata apurándose a demostrar la veracidad de sus palabras subiéndose la camisa.

Es raro, surrealista verlo desordenado después de su entrada como caballero de otras épocas. Así reordena su ropa mientras sigue hablando de preinfartos, hernias testiculares, un tumor y los mencionados moretones.

Me habla de sus hermanos Miguel  y Elias Jacob Babul, con los que tiene sentimientos encontrados. Mientras intento comprender lo que me dice, entra mi jefe para apurarme porque hay trabajo que hacer.

A pesar de todo, logro quedarme unos minutos más.

(CONTINUARÁ…)