Antofagasta – Santiago (VII)

Todo lo que se puede decir se ha dicho. Más donas van y vienen desde Cerro Moreno hacia Merino Benítez. (ver día 0)

Ahora tengo noción de lo que se me viene, harta pega aunque sin muchos más detalles al respecto. Ojalá me de el cuero, por ahora ZzzzzZZZzzzzZZzz…

Cerro Moreno

FIN

Anuncios

San Pedro – Antofagasta (VI)

Al volver nostalgia pero no hay nada que decir. Los días fueron bien aprovechados. Los dedos duelen de tanto sacar fotos y los paisajes marcianos casi los dejamos pasar, aún sabiendo que los vamos a extrañar.

Bye descanso

El grupo de pasajeros de la parte delantera que nos tocó no nos favorece; harto cuiquerío con ganas de comadrear y más tarde un cabro chico malcriado que hace lo que quiere ante la pasividad de sus padres. En el despelote nos informamos de rebote que el mal tiempo se llevó casas en los alrededores y de hecho hay caminos, con el que va a Peine, que ya no existen. Otros vehículos simplemente se los llevó el torrente. Igual impacta pero no extraña después de una semana jodida en materia climática. Una vez más recordamos nuestra suerte.

Demora excesiva en Calama, y si bien el bus salió a la hora desde San Pedro, en la casa de Cobreloa casi se toma 40 minutos. Como mucho, después de todo no da para tanto.

Cansados y todo, en Antofagasta, Jeimi y Juan se portaron un siete y nos llevaron a pasear de punta a cabo por la ‘Perla del Norte’, que insisto, no tiene la atención de las autoridades ni la cantidad de recursos que merece. Hay zonas muy descuidadas.

Como contraparte, empanadas calduas de camarón queso en Caleta Coloso y postales preciosas en La Portada. Yo había pasado por Antofa pero no me había detenido mayormente, por eso valoré mucho el tour. Gracias una vez más muchachos.

Se podría escribir mucho más muchachos pero ustedes cachan que estas son vacaciones. =)

Mirador La Portada.

San Pedro (V)

Debo reconocer que me tenía poca fe para levantarme a las 04 am y más aún con la incertidumbre de saber sí finalmente íbamos a lograr concretar el viaje con destino y retorno feliz, debido a las condiciones del clima y más allá de tener un buen jefe de expedición al volante. Ya al ir Laguna Cejar, Freddy Turbina vía teléfono nos dejaba claro de rebote que seguía hasta donde las condiciones lo permitieran y como pasajeros asumimos las dificultades. Camino al Tatio la cosa es igual o peor.

Con los bolsos listos, menos frío del que nos anticipaban muchos sentimos el motor de la van aproximándose al camping cerca de las 5 y algo, ya que gracias a labores de coordinación quedamos en comenzar el viaje a las 5 y no desde las 4 como el resto de las agencias.

El tema nos tenía preocupados con la negra, tanto así que fuimos a Internet (entrar a un ciber lleno de europeos medio fuertones de ala es una proeza en San Pedro) y pasamos dos veces sin suerte a la Tenencia del pueblo, frente a la Iglesia, donde preocupantemente no lograron establecer contacto via radio con la unidad cercana al Tatio. Nos dijeron que se debía a que apagan los equipos para evitar que se dañen con las tormentas eléctricas. Con esos antecedentes nos subimos de los primeros en la van, a oscuras y el cielo bien cubierto.

Ahí cruzando los dedos, Marcel llamó a los siguientes en la lista: …..,  ……..,  ………, nada. Cuando finalmente una voz femenina le contestó a nuestro guía con voz de resaca le dijo que simplemente no iban. Claramente no todos tenían fe en la concreción del tour, no pensando que en días anteriores dicha ruta se canceló e incluso debido a las precipitaciones, el Valle de la Luna, apenas a unos pocos kilómetros de San Pedro también canceló los tours. El único que presumía de su suerte era la empresa ‘Grado 10’, que cobraba 30 lucas más por los viajes y tenía un camión adaptado especial, hacía buffles, queso a la plancha y otras siuteriquías más pensadas en dólares y euros que en pesos. De paso su camión de varias toneladas le hacía flaco favor a los caminos.

Con una nueva pasada por un camping donde otros viajeros también arrugaron en el tour, sólo los tres mosqueteros, un trío de jóvenes estudiantes de kinesiología de Santiago ayudaron a darle vida al interior de la camioneta. Quedamos 5 en vez de 9 turistas y Marcel al volante, saludado graciosamente por borrachines antes de salir del pueblo jaja…

Como era de prever el sueño actuó rápido y por deber moral intentamos charlar con Marcel quien tenía delante una huella complicada y además llegados ciertos tramos, una neblina que tiñó de blanco el paisaje era impresionante e hizo monótono el ascenso. El alba y las cimas nevadas eran un justo anticipo de lo que nos deparó la mañana.

La insigne Vicuña.

Es cierto que el camino era malo, pero el grupo fue muy grato y el paisaje al despejarse se hizo increíble. Nos acordamos de una página en Internet que nos hablaba de una ventana de tiempo estable entre 5 y 11 de la mañana. La matiné de tours andaba la rax, la vespertina era la que debía lidiar con las inclemencias del tiempo.

Maravilla geotérmica del Tatio.

El valle del Tatio precioso. Nevado espectacular. Tomamos un rico desayuno junto a la camioneta y no queremos perder tiempo así que nos arreglamos para ir prontamente a las aguas termales, que dicho sea de paso, son bastante más cochinitas de lo que uno pudiera pensar.

El trípode que tantas veces se lució en esta travesía ahora las oficia de perchero. Aún así igual cumple, y al agua, todos amontonados buscando el calor de la vertiente, que llega a ráfagas y a veces se va al chancho y quema como la putamadre. Un gringo usa un Speedo y le queda como pañal. Para la posteridad será su secada con la toalla a un costado, incluido ‘barco pirata’ y con las presas al aire. Puf!

La tentación de mantener el cuerpo en calor es bastante y además con los muchachos de la van hay un buen ambiente y la chacota llama la atención del resto, por ejemplo de un tipo parecido a Cruz Johnson. Aún a diferencia de otros grupos así salimos antes que nos vengan a buscar y ganamos minutos para ir a fotografiarnos a los geysers con el amanecer de fondo.

Todas las postales son bellas. Algunos nos creen en luna de miel con la negra y por esta vez, en todo el viaje hemos dado cátedra de preparación en empaque de bolsos, con varias tenidas de contingencia y accesorios de uso útil. Aún me pena la pérdida de mi pañuelo rojo de viaje, pero en fin.

Beso al vapor.

Mención para los cara de raja que decían que la central geotérmica del Tatio estaba ‘lejos’ . Es un insulto, está a pasos y por testimonios y comparación fotográfica se puede decir que afectó irreparablemente a una de las postales más bellas de nuestro país. Un crimen de lesa patria, otro más.

Para el regreso la música se apodera de la camioneta y la sonrisa es imborrable tras lo vivido. Estamos conscientes que fuimos afortunados de visitar la reserva en medio de uno de los peores ‘Inviernos bolivianos’  de los últimos años y coincidimos que ir a Machuca un poblado precordillerano no tiene mayor brillo comparativamente a volver por la ruta de ida, el atajo nevado aunque intrincado de Sasiel.

El resultado es brillante; la nieve y el entusiasmo nos blindan de la puna y eso que el despliegue físico fue importante. La idea rinde frutos por sí misma y nos dota de paisajes bellísimos que no todos los visitantes han visto. Estamos agradecidos.

Los muchachos se sacan unas fotos espectaculares y Marcel se les une, nosotros cumplimos con fotografiarlos. Pese a todo el tiempo se me hace poco, debía hacer la del gringo y sacarme una foto en la nieve con calzoncillos y con lentes jajaja, luego llegaron otras camionetas imitándonos, pero ya era hora de volver. Esperamos a Freddy pero no apareció.

Jump to 4.950 mts snm.

Con el derroche de energía volvemos muertos. Agotados encima de los asientos, incluso Marcel aunque le reste la responsabilidad de comandar el buque. Pese a todo nos quedaba una travesura y aunque nunca supe si la idea era que saliéramos todos aprovechando los restos de una camioneta siniestrada onda de ‘fiambres’,  igual fue el inicio del turismo siniestro o de humor negro, como le llamamos.

De retorno, cansados, comimos, alistamos los últimos insumos y cancelamos las actividades que nos requerirían mucho esfuerzo, por ende chao Pukará de Quitor, cerca de donde estábamos quedándonos. Será para la otra.

Y aunque la idea era guardarse para la última noche de farra, ya sin horarios ni compromisos más que para el bus de vuelta, un estofado de carne de llamo, desafortunadamente mezclado por la Mayito con un pisco sour helado cumplió la profecía de funarle el último día y claro, la última noche.

Marcel nos dijo que al ser similar a la carne de cordero podía sanar un poco con un cortito de pisco o bicarbonato. La negra optó por el bicarbonato, cuek!, pero con un rico consomé. Igual bien. Esta recomendación nos la hizo en un contexto no menor, ya que entre las embarradas calles de San Pedro, nuestro guía estrella nos comentó los problemas con la agencia, el despelote de la ‘Comaneci’, etc. Una lástima, pero al menos le daba pie para ir preparando su ida a Europa a encontrarse con su esposa. Pero ese es otro tema.

Llegamos del tour y se funó el clima, la Mayito se sintió pal por el almuerzo y las cosas se pudrieron en la agencia, al menos todo fue después.

Así se nos fue San Pedro, con gusto a poco de farra pero cumpliendo con los principales puntos que se buscaban; experiencias nuevas, buenas fotos, vida en pareja y sobretodo descanso. Feliz, y ahora a dormir y empacar. Mañana vuelta a Antofa.

Expedición Tatio via Sasiel.

San Pedro (IV)

7AM, Quitor

7- 730 hrs, es el rango de ‘Chile Aventur’ para pasar a buscarnos. Ya pasó la cara de ‘gato nueo’ y logramos abrir los ojos, en el caso de Mayito con ayuda de un buen café, ya que tenemos margen antes que Marcel nos lleve al tour de las ‘Lagunas Altiplánicas’, una de las salidas turísticas que se hace por la mañana.

Anoche guateó el clandestino ya que la lluvia mató las esperanzas de carrete y volvimos algo chatos después de aplanar las irregulares calles de San Peter. Veíamos caras pensantes, personas ‘esperando algo’ en cada esquina del casco viejo del poblado, entre charcos gigantes de agua y arcilla.

Al menos en los domos del camping el agua no causó estragos y la ducha cumplió (dentro de todo porque regularla es un Karma).

-Regreso de las Lagunas Altiplánicas-
Quien haga el tour de las ‘lagunas’ debe tener claro que no hay que beber ni comer pesado la noche anterior. La puna no es joda y aunque en nuestro grupo no hubo problemas es bueno ser precavido.

Los tours matinales son también donde la camioneta de la agencia viaja más lejos, así que igual uno se puede echar un sueñito corto en el vehículo, dependiendo de la ubicación en los asientos claro.

Cuando la van comandada por Marcel fue rumbo a las lagunas (empezamos por Miscanti y Miñiques) se nota que sube. Lo siente el cuerpo, se aprecia en el paisaje y en las condiciones del camino. Me encanta el norte. Los que piensan que es sólo desierto tan claritos. Los volcanes y montes nevados ‘gracias’ al invierno altiplánico ‘alias boliviano’ le dan un marco espectacular.

Laguna Miñiques, la pequeña.

Marcel y Sergio, el guardaparque, fueron gratos anfitriones de nuestro desayuno en la cabaña 1 del complejo tras pagar la entrada (la mía ‘escolar’). El resto fue sacar fotos increíbles que incluso se ven feas al lado de la realidad que contemplamos y comer un caramelo de coca –por si acaso-.

Viajar con las cumbres nevadas de fondo es increíble ya que verlas a poca distancia, relativamente, del árido desierto les da un valor agregado. De paso Marcel nos desmitificó lo de los lugares con polo magnético; simplemente es un asunto de percepción errónea del horizonte, mish.

Tras la visita a las lagunas que son medias gemelas, la fauna de patos, corderos y vicuñas nos despidió para el largo trazo hacia Chaxa, el lago del salar donde esperaban los flamencos en la reserva del mismo nombre; película introductoria de aquel ecosistema y en boletería ojo porque sólo se paga adulto y niño, no escolar.

Quizás ver la filmación, lo largo del camino o tener que pasar a Toconao nos pasó en algo la cuenta porque el tiempo en Chaxa (con fuerte olor debido a los minerales más que a los flamencos), se nos hizo cortísimo.

Lago Chaxa, Reserva Flamencos.

Toconao, es un caserío más conocido que grande. Sus casas están hechas con esa piedra especial que Marcel nos describió en la reserva y que es fresca ante el calor del día y mantiene una temperatura grata en la noche, cuando el desierto desciende bajo cero. Fuera de eso, como tantos otros pueblos no pasa de ser un lugar pintoresco.

Ya hemos notado que los tours matinales al parecer sortean sin problemas el invierno altiplánico que nos tocó vivir, el drama –que comprobamos una vez más al volver- es que durante las tardes los cielos se tiñen de negro y rugen lanzando llamativos rayos que ponen en duda cualquier plan turístico. Esto amerita foto.

pd.- 23.15 hrs, nos confirman que mañana el Tatio va, pese a las adversidades climáticas y el capitán del barco será Marcel.

pd2.- Minuto de silencio por mi pañuelo rojo que se quedó en la cabaña 1. Un grande todos los tiempos, que pese a la moda de la ‘manga gosh’ será recordado.

Rayos & Centellas

San Pedro (III)

Calle Caracoles

Luego del cambio de planes en los tours, quedamos a la espera del viaje a Laguna Cejar, con traje de baño y ropa de abrigo (…) osea, estamos a la voluntad del de arriba.

Para hoy iremos a recorrer San Pedro, tal como el primer día, aquel de reconocimiento pero con fines turísticos, es decir, con cámara en mano y lugares ya definidos: El museo del Padre Lepaige, la Iglesia y el Cementerio, que a la Mayito le atrae o mejor dicho le da curiosidad.

Un cementerio dice mucho de la cultura de un pueblo, por ejemplo sé por experiencia que en el norte se usan flores de papel, por razones obvias.

Tenemos hasta a las 15.50, ducha con agua tibia a ratos, sigo luego.

(tarde)
Con el cielo nublado y truenos que semejan ruidos de malestar estomacal, continuos y que llenan de incertidumbre, salimos en la van de Freddy Turbina, frente a la agencia pero… se largó a llover cómo nunca –mala onda porque se anunciaba farra esta noche- y por supuesto las callecitas y cabañas atacameñas no aguantaron el chaparrón.

La van salió con poca visibilidad en el camino y mientras entre los turistas nadie decía ni pio ante la probable cancelación de la salida, Freddy a través del teléfono nos deja ver que seguirá ‘hasta donde se pueda’. Entonces, entre posas y baldes de agua al parabrisas con rayos en el horizonte, la contingencia obliga a invertir el periplo; comenzamos por Tebenquinche, laguna sólidamente salada y que nos deslumbró con su belleza. Uno de los puntos más altos de este viaje. Escenario de cuento, una locación entrañable para cualquier muestra de arte visual, precioso contraste entre el blanco de la sal y el negro anaranjado del cielo, con uno que otro rayo.

Mayito & minimi

Ojos del salar es bello pero queda eclipsado entre el salar Tebenquinche y la Cejar, el mar muerto de Atacama (aunque en rigor queda en la Región de Antofagasta pero uds. me entienden).

Laguna Cejar tendría 6 veces más sal que el mar, por eso flotas aunque te quieras hundir y ojo que en ‘Teben’ es 8 veces más, Osea! Se agradece el bidón de agua que nos dejó Freddy porque la sal –que está en todos lados, el aire, el agua- te arde en los ojos y del pelo ni hablar, a la miseria.

Todos los grupos de turistas disfrutan la laguna Cejar. Se trata de un tour que cumple las expectativas y da gusto ver satisfacción en todos los visitantes, venidos desde distintos países. Una parada que hay que hacer. Y ojo que venir de tarde brinda, aunque sea en esta época tan sombría, un atardecer idílico con una suerte auroras boreales desérticas.

Mar muerto de Atacama

El segundo tour vespertino nos deja exhaustos pero con una buena sonrisa y la fortuna de saber que el clima nos azotó y estiró el hilo hasta donde más pudo. Para mañana el tour está confirmado. Es la primera salida matinal y el ruido de tormenta y los comentarios hablan de fuertes nevadas más arriba, habrá que ver.

San Pedro (II)

Día del desafío de la muerte.
Mayito casi se muere en bicicleta. “Quiero un Spa, no soy pa’ esto. No quiero vacaciones así”, me decía. Fuera de los chascarros y una frustrada experiencia de sandboard donde la negra estuvo algo más afortunada que yo, la tarde nos aguardaba el primer tour al Valle de la moon.

Sandboard love

Fuera de los paisajes que evocaban la palabra ‘inmensidad’ a cada rato, la tarde nublada y con garúa al finalizar nos frustró el esperado atardecer en el Valle lunar y la Cordillera de la Sal. Ya me había molestado con “Chile Aventur’ por su retraso de 25 minutos en el tour y donde tuvo que improvisar el guía. ¿El resultado? Pese a la buena onda, no pasamos a las “Tres Marías” que pregonaba el tour, y que la ‘Comaneci’ no tenía idea que eran, y la Gran Duna la vimos de lejos mientras otros grupos se sacaban fotos encima con toda la panorámica. Hubiera sido el mal menor para subsanar la pérdida del atardecer. El tiempo se hace corto –en demasía- y nadie quiere apurar el paso, suele pasar.

Le agradecimos a Marcel, nuestro guía, haber interrumpido su descanso para llevarnos. La agencia al improvisar no quedó muy bien parada en el primer escalón.

A falta de atardecer...

Como guinda, el tiempo en Internet chequeado en el domo principal indica lluvias, rayos y centellas por lo menos de aquí al domingo.

Mirador Cordillera de la Sal.

Antofagasta-San Pedro (I)

Es horrible levantarse temprano, a oscuras, con frío y en vacaciones. Pero el bus a San Pedro sale a las 07.15 hrs y no queda otra. Aclaro que pasamos a Antofa por una cosa logística de valor de pasajes desde Santiago y además me alegra encontrar amigos por el norte, gracias a mi polola claro.

El viaje en bus (Tur Bus, que miedo) es al alba y pese a algunas interrupciones uno se lo duerme igual, son varias horas a Calama, punta del triángulo que nos dejará en San Pedro de Atacama. Sierra Gorda pasa y la verdad me esperaba más de una comuna que supuestamente recibe hartos recursos de las mineras. Calama ni hablar, es fiel a sus pergaminos y a pesar que en algunos letreros pregona ser oasis, está bastante lejos de serlo.

San Pedro en cambio es lo que nos esperábamos. Un verde paraje que nos apresuramos a recorrer previa visita al camping acordado: “Los Abuelos”, rumbo a Quitor por Domingo Atienza, a una distancia justa de las calles principales.

Buyinski en viaje

Gira de reconocimiento y tras un breve sondeo, donde cachamos que la mayoría de las agencias baraja precios similares y la verdad, no se esfuerzan mucho en parecer atractivos, una oferta de 4 tours (Tatio, Cejar, Lagunas y Valle) por 50 mil nos convenció y la dejamos amarrada desde ya.

De ahí, frente a ‘Chile Aventur’ y la particular atención de Nadia, la dependiente, atravesamos la angosta calle Tocopilla para ir a un lugar que nos pareció bueno, aunque la atención de un garzón de la parte techada opacó la de las chicas que nos tocó en el patio. Igual zafamos.

Hora de relajarse, tenemos hasta mañana por la tarde para seguir horarios, ahora podemos inventar algo y comprar provisiones.

Mayito y su pistacchio ice

Santiago-Antofagasta (0)

Es raro ir en avión al norte. Cuando de chico llegué donde mi abuela para vivir en Arica desconozco cómo me llevaron, pero recuerdo que siempre fui amigo de los buses. En esa entonces no me molestaban los ronquidos, ni las guaguas llorando y no existían los ringtones a todo volumen de los celulares, dormía y disfrutaba la inmensidad del paisaje.

Ahora la Mayito me acompaña en esta fuga vacacional que tendrá sus costos. A la vuelta se me vienen kilos de trabajo. Súmenle las sorpresas de este 2012 de cambios y rarezas. Antes de ir a Pajaritos donde mi polola y posteriormente al aeropuerto fui a pagar el arriendo y me dicen que debo dejar Beverly Huérfanos, mi sucucho por 6 años llenos de historias. Vaya sorpresas antes de desconectarme. Celu en off, Face y Twitt rest in peace. Bici a taller a la vuelta.

SCL a tiempo (cada vez que vengo lo hallo más chico). Mochila amarilla de viaje 10K, mochila roja a mano. No soy de maletas. Mayito ¡18K! se pasó XD

Antofagasta nos recibe de noche, tras 1.45 de viaje en LAN, con viajeros con muchas Donkin’Donuts, raro. Jeimie, amiga de Mayito que nos recibe gentilmente en su casa nos explica que en Antofa no hay, y por eso tanta caloría viajera desde la capital. Me alegra que mi amor tenga la posibilidad de ver amistades que no ve hace mucho.

SCL-ANF

40 horas al desierto

Tengo la espalda tan mojada que casi se me olvida que tengo la bicicleta pinchada y con suerte mañana, en el último día antes de desconectarme de mis deberes, trataré de repararla para no sufrir trastornos en el regreso a la capital. Hay 32 grados.

Cuando en Santiago el viento caliente más que refrescar quema la piel, los tiempos y deberes no me cuadran pero creo que a esta altura ya, sinceramente, tampoco me importa mucho.

Sé que el año pasado viajé pero aún así me merezco unos días de descanso porque trabajo mucho. No soy neurocirujano ni físico nuclear, pero trato que mi labor donde sea y en lo que sea, sea eficiente  más que efectiva, es decir, que cumpla las necesidades pero de la mejor manera posible. A veces no me da, es cierto.

Sólo restan horas de preguntas idiotas y espero que en 40 horas más esté en busca del desierto, calmo, reflexivo, silente. Nada de redes sociales, celulares, peleas de vecinos afuera o bocinazos mientras pedaleo por las calles llenas de hoyos.

Quiero esa quietud, por supuesto en buena compañía.

(((sonando))) Rhytms del Mundo…aquí les dejo dos joyitas de esta iniciativa entre ONG’s y artistas que sin duda, me evoca vacaciones y divertimento.