[TEATRO] Descubrir y vivir “Todas esas cosas maravillosas”

*No debe extrañar que varias de las funciones agendadas para su breve temporada entre abril y mayo estén agotadas. “Todas esas cosas maravillosas” es de esas obras que te lleva a la reflexión sobre el entorno cotidiano y las más íntimas radiografías sobre tus emociones.

Este abril y mayo, todos los sábados desde el pasado 7 de abril al 26 de mayo, la tercera temporada de “Todas esas cosas maravillosas” promete mantener el rango de éxito que le ha precedido siempre de la mano de Álvaro Escobar con Alejandro Castillo vigilante en la dirección.

La cita es en el Teatro de la Aurora (Av. Italia 1133, Providencia). Un pequeño rincón presto para captar los detalles de un relato que aunque depende únicamente del multifacético comunicador, involucra múltiples evoluciones en cuanto a personalidades y literalmente, te hace partícipe de la historia de una vida. Una muy particular, donde cada titubeo da credibilidad a las rememoranzas que se van hilando con la misma imprevisibilidad de la cotidianidad misma, sus altos y bajos, especialmente en esos bajos. Momentos que hacen eco en cada butaca del recinto provocando algo en el espectador.

“Todas esas cosas maravillosas” es un sube y baja disfrutable y una invitación a las reflexiones personales. Como un espejo que un público más bien maduro puede sopesar.  Se trata de una experiencia altamente recomendable que provoca momentos de profunda sensibilidad así como de chispeante gracia. Por lo mismo, adentrarse demasiado en una sinopsis o de qué trata este montaje -aunque para muchos es un acto reflejo y cuasi inevitable- es un ejercicio sabio, ya que simplemente dejarse llevar sin mayor noción es un deleite aún mayor.

Imagen de una de las temporadas anteriores (@Alvaro_Escobar_)

“…una experiencia altamente recomendable que provoca momentos de profunda sensibilidad así como de chispeante gracia”

Duncan Macmillan suele tener buenas adaptaciones en las tablas nacionales y en esta pasada el chip funciona a las mil maravillas. Pero apúrese… las entradas se agotan rápido y entre nos, están más baratas (pese al cargo por servicio) que en ocasiones anteriores. No se arrepentirá

“Todas esas cosas maravillosas”
con Álvaro Escobar
Dirección: Alejandro Castillo
Sábados desde (7) abril y (26) mayo
21.30 horas
Teatro de la Aurora
Avenida Italia 1133, fono 9 7137 3672
Boletos: Vía Puntoticket.com
$8000 + $800 cargo por servicio.

 

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[CINÉFILO PROMEDIO] “Lady Bird”

Revoloteando el nido

A diferencia de otras cintas con marcado protagonismo femenino, esta traviesa tragicomedia es bastante más abierta para exhibir los dilemas de una adolescente -tildada como “problema”- y su entorno en una localidad pequeña donde cada uno de los personajes parece buscar su propia identidad.

“Lady Bird” (2017) tiene frescura. Recuerda a algunas series de Netflix por su corazón juvenil y de vaivenes que incluyen momentos hilarantes, otros dramáticos, grandes desilusiones y decisiones erradas. Un cóctel desde el punto de vista de una chica ocurrente, perspicaz pero en pleno proceso de aprendizaje, ese que todos vivimos alguna vez.

Haciendo a un lado la identificación con momentos determinados de la actriz principal Saoirse Ronan (con marca registrada de adolescente encantadora), el nivel de los secundarios es de lo mejor de la película; variados, con personalidades definidas, se podría hacer una descripción posterior detallada de quiénes son, cómo piensan y lo que esperan de la vida. Maravilloso.

Dentro de las contras, la historia baja después de una primera parte. Claro, no tiene demasiadas ambiciones y por ello sorprende, pero aún así pena algo de redondez en el cierre.

Básicamente “Lady Bird” es una viñeta colorida, cotidiana, trivial y a ratos bastante fluida. Es otra de las películas donde hay tintes destacados, mas no conforma una obra maestra de por sí. Todo eso sin desmerecer sus matices logrados, pero para hablar de un cuadro de fama mundial, aún faltan elementos.

Recomendación: Interesante. El despliegue de personajes es su principal fortaleza.

🤷👧😌

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Molly’s Game” – (El juego de Molly, La apuesta maestra)

Cartas ganadoras

Al margen de los básicos distribuidores con poca originalidad para traducir los títulos de las películas en nuestra región, “Molly’s Game” (2017) es el terreno ideal para el lucimiento de una actriz como Jessica Chastain, tanto por su talento como por su belleza, pero el real acierto de un film tan redimidor como este aparece en Aaron Sorkin como sastre de excelencia adaptando una historia derechamente vinculada a lo reñido con la ley (por ser generosos) hacia un rumbo de empatía y pseudo admiración, muy al estilo estadounidense de “sueño americano”.

Junto con las historias sobre minorías, posiblemente este sea el leit motiv más recurrente en las producciones hollywoodenses que han desfilado de forma reciente tras los premios de la Academia, lo cual también habla del adn de la sociedad del país del norte y su afán por las segundas o terceras oportunidades, además de la idealización de ciertos perfiles. Algo cuestionable al menos y que puede ser la principal contra de fondo.

Dejando de lado las radiografías culturales, “La apuesta maestra” (…)  es intensa, tanto que obliga a estar atento a sus detalles y puede resultar agotadora al cabo de ciertos pasajes. Las descripciones son tan minuciosas que los personajes parecieran perfilarse solos. Sorkin construye cada cuadro desgranando una novela basada en hechos reales llena de complejidades y nos sirve un plato elegante y con mucho por disfrutar en su transcurso aunque quizás no demasiado tras su término. Idris Elba por ejemplo, en un papel que hemos visto en un puñado de películas antes. Aún así el paso al sillín de director de Sorkin merece más oportunidades para desenvolver sus talentos.

Los diálogos y la narrativa son el alma de “Molly’s Game”. Posiblemente habrá que pulir algunos aspectos del siguiente proyecto de Sorkin como director pero para quienes le presten atención y enganchen con la trama, son dos horas veinte minutos que se hacen menos. Acá hay una película con una historia que contar, que es más que interesante de seguir.

Recomendación: Entretenida, más que interesante. Quizás muy cargada de detalles lo que puede agobiar a algunos pero se hace intensa por varios pasajes

😎🇺🇸 ♠ ♣ ♥ ♦

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Tomb Raider” (2018)

Lara antes de Tomb Raider

Conforme a todo lo que ha mostrado el cine comercial últimamente, está en pleno auge el afán por rejuvenecer personajes de ficción y volverlos más explotables pensando en posibles sagas a futuro. Alicia Vikander, siendo una galardonada actriz aceptó el reto y si bien el paralelo con Halle Berry y “Catwoman” (2004) viene a la mente de varios, en esta pasada la carrera de la sueca parece no haber sufrido tanto daño.

“Tomb Raider” (2018) aparece como un remake para muchos necesario tras las irregulares cintas de 2001 y 2003, más centradas en la curvilinea y sexy figura de Angelina Jolie que en una historia con legado. Sin embargo este nuevo ángulo se va al otro extremo, siendo más bien una precuela, donde se esfuma el gen de pericia y la implacable Lara Croft icono.

Si bien todo lo anterior humaniza a la heroína, puede que demasiado tiempo dedicado a darle un perfil termine por resultar algo somnoliento. Estamos hablando de dos horas para sembrar la semilla en el espectador de un nuevo referente de acción pero que en realidad solo deja tibieza y un vago interés en ver más de esta saga.

Alicia Vikander es de lo más rescatable de TR, una película que a ratos pareciera del Disney obsoleto, con intentos traviesos de recrear aventuras que no son mucho más que ver o jugar alguno de los videojuegos que intenta sustentar. Quizás Vikander funcione mejor en otra adaptación sin ataduras ni el sello Croft de la franquicia, porque hay que admitir y concederle algunos pasajes de entretención, especialmente cuando olvidamos que reencarna a la nueva Angelina Jolie, antes de ser Lara Croft.

Recomendación: Regular. Funciona mejor si te olvidas que se llama Tomb Raider y lo que ello implica.

🙄🏹

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Robotech, la película”- “La historia no contada” (1986)

Una aventura desconocida

No se trata de la serie adaptada de culto de Carl Macek con sus tres generaciones emblemáticas, ni el episodio piloto “Codename: Robotech” (1985), “Robotech: Los Centinelas” (1987) o las posteriores cintas rescatadas de las originales o inspiradas en ellas. Este es un spin off, una historia intermedia con otros personajes pero que ofrece un cóctel atractivo e inusual para los fanáticos.

“Robotech: la película” (1986) también conocida como “La historia no contada” narra una aventura intermedia entre la primer y segunda generación clásica que vimos en televisión, incluso por delante de los Centinelas pero que en la cronología general cuesta encasillar. No obstante autoridades como Emerson, Leonard o la virtual EVA, son reconocibles y parte -con mayor o menor importancia- de la novelada historia que respaldó a la serie.

De Robotech mismo se puede decir mucho; de sus orígenes asiáticos, que es un mix comercial, que hay personajes y aventuras de nivel y el resto es más bien relleno, etc. El hecho es que ver una hora veinte minutos de acción con protocultura y menciones a hitos clásicos es un invitación irresistible para el culto a la saga.

Una mención no menor: El menú de esta cinta animada de 1986 es propio de su época pero también rico en detalles; hay robots típicos de oriente, una animación irregular a ratos discreta -muy de adaptaciones estadounidenses-, violencia cuasi explícita -algo atípico en el sello Robotech llevado a la pantalla chica- y secuencias no aptas para Sub 15. También hay asociaciones innegables de la cultura pop como a Star Wars en ciertos diseños y escenas o la motocicleta de “Akira” (1988). Todo muy motivante de ver.

Es cierto, puede que sea una joya en bruto pero se trata de un spin off que es más que recomendable de ver, en especial para los fanáticos e investigadores de la protocultura robotech.

Recomendación: Aceptable. Una joya de culto para los fanáticos. Prescindible para el resto.

😁🌟

[CINÉFILO PROMEDIO] “I, Tonya”

Malas compañías

Una historia que aún está en el recuerdo de toda una generación llegó al cine de forma muy particular, en una mezcla dispar entre astucia o torpeza considerando los fuertes ingredientes de su contenido. “I, Tonya” (2017) eso sí es innegablemente entretenida por el espiral perverso e hiriente que conlleva su relato.

El gen de hechos reales en los cuales se basa esta cinta no deja a nadie indiferente. Mucho de la identidad estadounidense está impreso en la historia y las desventuras de Tonya; “Se le quiere o se le odia, como Estados Unidos”. Por eso el giro de la película por hacer partícipe al espectador, dar cuenta de malas conductas, disculpar el trasfondo es más discutible, pero la empatía surge aún sin querer.

Margot Robbie se merece los elogios y el secundario de Allison Janney amerita los galardones obtenidos. Sin duda esta última obtiene su lugar en el podio de las madres antagonistas del cine moderno. Mención a la musicalización de época, de ritmo afín a las secuencias.

El duro (y frustrado) camino al éxito, el clasismo, las discriminaciones, la indolencia social ante los abusos. Son muchos los flancos disimulados en “I, Tonya”, quizás apuntando a que debieron ser más explotados, pero el drama es atenuado al parecer precisamente para restarle la carga oscura a un film que pudo ser sumamente espeso en su ritmo.

Se puede decir que el ejercicio, aunque discutible para muchos, obtuvo buenos resultados. La película se hace llevadera, no cae en el cliché de dramas sufridos y continuos pero transa en ello el dolor detrás de las lentejuelas y el frustrado ascenso a la gloria de su protagonista. Atrevido, pero funcional.

Recomendación: Muy interesante a buena. Hechos reales peculiares, crueles y cotidianos.

⛸🤦 🇺🇸 🙌

 

[EN VIVO] De Phil Collins a Depeche Mode: Loca semana británica en Santiago

*En menos de una semana tres grandes nombres de la música anglo llegaron para presentarse en vivo en Santiago y los matices fueron inevitables.

Marzo de 2018 quedará marcado por la visita desde Reino Unido de tres sonidos con sello propio, solo compartiendo la cuna y la devoción de los chilenos que presenciaron sus shows en forma masiva. Espectáculos que sobretodo en algunos casos difícilmente se repetirán y donde las lecturas tienen más de un matiz.

El jueves 15 de marzo tuvo lugar uno de los más inesperados regresos a los escenarios en vivo. Phil Collins, la leyenda, volvió -independiente de las especulaciones sobre los motivos- pese a las evidentes muestras de merma física que presenta, a estar cara a cara con el público nacional. Si bien tiene 67 años, la salud le pasó la cuenta y claramente ya no es el mismo. No es una crítica, es un hecho. Aún semi postrado mostró clase y entrega.

Posiblemente fue igual de sorprendente que la asistencia fuera la más numerosa de los espectáculos del último tiempo para un solo show. El coliseo ñuñoíno se repletó de muchas parejas de edad media ávidas de clásicos con la voz característica del ex Genesis, que dejó todo por llegar a los altos mientras una banda de excelencia le seguía como soporte aunque sin disimular que el londinense iba obligadamente una velocidad más lenta, sin la jovialidad y fuerza de antaño.

Su caso fue el de un recital de auto homenaje, de tributo propio compartido por el sentimiento de los espectadores que reeditaron en sus mentes los mejores momentos de un repertorio reconocido, incluso para darse maña de dejar éxitos al margen. Su hijo en la batería y una duración más acotada fueron otra representación del momento actual, a propósito del elocuente “Not dead yet Tour” (…).

El día 20 Gorillaz y su aparataje visual como pilar de su presentación recrearon su mundo en el Movistar Arena donde los devotos de Damon Albarn tuvieron la oportunidad de verlo frente al telón dos décadas después del comprobado éxito de su experimento musical, entonces paralelo a Blur.

El Gorillaz Humanz Tour estuvo a la altura y los registros lo comprueban. Una consolidación que pese a no estar en su mejor momento salda una deuda con sus fanáticos de este rincón del mundo, incluso regalando un hit que pronto sonará en las radios del mundo. “Hollywood”. El pulgar arriba fue elocuente entonces para quienes asistieron al Movistar Arena y premiaron no sólo por considerar Chile dentro de la gira sino dieron una merecida ovación a las particulares atmósferas creadas por el grupo humano – virtual que se dejaron ver frente al telón de sus representaciones con los más reconocidos “Clint Eastwood”, “Feel Good Inc” o “19-2000”, además de otras menos difundidas como la bellísima “Melancholy hill”. Una visita inédita y difícilmente repetible en el futuro.

Acto seguido el día 21 Depeche Mode hizo que sus seguidores quedaran cortos en conceptos sobre el recital brindado nuevamente ante más de 45 mil personas en el Estadio Nacional. “Maravilloso”, “Grandioso”, “Una locura” o “Mágico” fueron parte de los comentarios más reiterados tras más de una hora tres cuartos de una banda “Clase A”, de esas de otro nivel, increíble, que vale la pena ir a ver.

Dave Gahan como maestro de ceremonias cual showman por el cual no pasan los años. Un Dorian Gray de la escena con una voz y carisma de renglón aparte. Casos como él hay pocos. Y por supuesto despunta en su forma Martin Gore, escudero fiel y artífice del éxito de un sonido eterno. Lo disfrutaron desde el escenario y eso trascendió hasta la butaca más lejana de un Nacional delirante entre bailes liberadores y algo de olor a hierba.

Como suele ocurrir con estas mega bandas, el puñado de éxitos que quedó fuera del playlist solo demuestra que se trata de monstruos de la música de todos los tiempos y su performance reciente califica dentro de lo mejor del año y deja con gusto a poco sabiendo que se trata de una visita que se da -con suerte- cada diez años.

Una semana loca, cargada de acento británico, en diferentes tonos y para distintas generaciones, en un año que apenas comienza y ya deja más de una docena de recitales anticipando un 2018 jugoso en ganancias para las productoras y que pone a prueba -otra vez- las finanzas de los fanáticos.

[CINÉFILO PROMEDIO] “Operación Red Sparrow”

Guerra tibia

Sí, me desilusionó en gran parte “Operación Red Sparrow” (2017) pero no tanto por Jennifer Lawrence que de hecho se entrega literalmente por entera al papel, pero si por los márgenes que se tomó la adaptación de la novela, llegando a la gran pantalla sin desplegar quizás todo su potencial minuciosamente detallado en las páginas del libro original. Acá queda la impresión de varios clichés, promesas incumplidas y poco de reflejo de las capas de algunos personajes cruciales.

Es cierto que a JLaw el rubio le sienta bien, pero guardando las proporciones, no hace mucho veíamos a Charlize Theron en una faceta similar levantando una historia también con efectismo retocado y resultados parecidos. De pronto parece que la buena prensa hacia esta adaptación, que marca la diferencia con públicos más adultos por algo más explícito en su relación con el sexo, no figura como suficiente para darle un valor agregado que la distinga y eleve por sí.

Ella (la principal) atrae pero no pasa lo mismo con el resto del paquete. Luego del tiempo necesario para captar el rumbo, la atención el espectador vuela como un gorrión (…) y en muchos cinéfilos puede que no vuelva más. Para cuando hay un intento de resucitar el film ya varios han mirado la hora. Claro, dura casi dos horas veinte y la planicie intermedia es tan lánguida que las indecisiones sobre dónde va la cinta coronan el fastidio.

El fiato entre Jennifer Lawrence (que carga demasiado con el peso de todo esto) y Joel Edgerton es discutible en cuanto a resultados. Quizás el personaje sí daba para más si se hubiera flexibilizado el texto original o dándole más atractivo a un entorno que no fuera unidireccional sobre ella, en fin. El resultado es menos de lo prometido y así, solo se hace recomendable para los fans de la estrella.

Mención para Francis Lawrence en dirección, alguien de quien en realidad esperábamos más, pero al parecer, se ha visto más atado de manos por el guión de lo que pensábamos.

Recomendación: Solo regular. Tiene los elementos pero de forma demasiado rígida y sin vida propia. Menos novedosa de lo pensado. 

😕🕵🇺🇸🇷🇺

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Tres anuncios por un crimen”

Búsqueda implacable

A estas alturas la dirección de Martin McDonagh bien puede generar adeptos con un puñado de películas que mezclan crimen, comedia negra y personajes peculiares sin -por ejemplo- la parafernalia de un Guy Ritchie, sino más bien explotando la naturaleza simplista y cruda de cada historia. Por eso Frances McDormand cae como anillo al dedo en esta suerte de evolución generacional o nueva lectura del cine de los Coen, entre otros.

“Tres anuncios por un crimen” (2017) explora algo que hemos visto en otras cintas estadounidenses o ambientadas allí, como son los crímenes sin resolver y el rol de las autoridades y familiares. Sin embargo, McDonagh va más allá del caso inconcluso, muestra los momentos de rabia, la perseverancia, la inconformidad y la fauna local de personajes habituales de pueblo pequeño. Todo el casting ahí en trazos gruesos es afilado.

Tanto es el capital que ostenta “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” que en el balance deja ganas de más, de sacar partido a personajes e historias que de seguro presentan más casos y anécdotas para entretener, en una veta que quizás alguien explote en algún momento.

Las desventuras, infortunios, actos de redención y reconversión de personajes y del relato son tan disfrutables como en “Siete psicópatas” (2012), manteniendo ese mix trivial – brutal insinuado de lejos entre Coen y Tarantino. No nos obliga a nada, ni a empatizar con la protagonista ni a temerle, pero adquiere mucho de ello por sus propios méritos. “Tres anuncios…” divierte y sobrecoge, se da maña para jugar con la tensión y eso, es lo menos que esperamos de una buena película.

Recomendación: Muy buena. Deja con gusto a poco como señal de su potencial y aciertos conseguidos.

⭐👏🎭

[CINÉFILO PROMEDIO] “El hilo fantasma, El hilo invisible” – (Phantom Thread)

Perversa luna de hiel

Paul Thomas Anderson es un director de aquellos que siempre dejan algo, de esos que los actores buscan para trabajar con ellos y que entre los espectadores -dada su vasta diversidad- quizás no todos entiendan, pero quienes logran seguir el hilo de sus historias pueden quedar extasiados. “Phantom Thread” (2017) tiene varios de esos ingredientes inquietantes que juegan con la incertidumbre y la percepción.

Daniel Day Lewis si bien no es la primera vez que trabaja con Anderson, es prenda de calidad y junto con el vestuario (por supuesto) el tercer pilar de esta cinta es la musicalización, delicada pero a la vez intrusiva, casi como un protagonista más dentro de escena, escudriñando entre los silencios y marcando su presencia a la hora de los momentos más tensos. Gran trabajo que mezcla armonía y circunstancia de Jonny Greenwood.

Los antagonismos están tan bien disimulados en este relato que se funden con la extraña neutralidad y prestancia de las personalidades, contrastando con diálogos fuertes. Una mezcla digna de la relación de sentimientos encontrados entre un genio – artista, su musa confusa entre la penumbra del segundo plano y Lesley Manville. Renglón aparte para su personaje, de esos que queda en la memoria por su solidez más que por sus contadas intromisiones de secundaria.

“El hilo fantasma” es un castillo de naipes en cuanto a los sentimientos contenidos pero juega con ello, ya que en realidad posee cimientos fuertes como roca. Hay al menos dos o tres momentos donde no puedes despegarte de la pantalla y estás atento a cada gestualidad de los personajes, especialmente para percibir esa rara atmósfera inexpresiva entre Lewis y Vicky Krieps. Un drama de época, no para llorar, sí con un par de momentos más desconcertantes pero que termina sobrecogiendo.

Dos horas y monedas para una buena película. Es cierto que se frena a eso de los tres cuartos del film pero vale la pena no perderse en distracciones y mantener la atención en la historia.

Recomendación: Buena. Bien actuada, ambientada y sobretodo musicalizada. 

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