[ACTUALIDAD] [COLUMNA] “La derecha encubierta que triunfó en las urnas”

Sebastián Piñera, Presidente Electo 2018 – 2022

Si le pregunto ¿es Chile hoy un país de derecha o con electorado de derecha? Posiblemente usted conteste que no, aún siendo partidario o simpatizante de dicho sector, pero lo cierto es que si nos guiamos por las cifras presidenciales todo indica en esa dirección. En otro tipo de elecciones puede que el resultado sea más disperso pero la radiografía actual nos dice que si, al menos en cuanto a electorado comprometido (y efectivo).

Vayamos sumando. Somos un país asumido como conservador. Es cierto que aparecemos en el mapa mundial como un país que se moviliza a derribar barreras de discriminación, tabús religiosos validados legalmente y ampliando los derechos de minorías hasta ahora excluidas de los debates públicos. Usando métodos “muy a la chilena”, muchas veces desprolijos, pero avances al final de todo. Ahora ante la rotación de poder parece que una vez más nos quedaremos a medias, también en un sello “muy a la chilena”.

Sociológicamente una de las lecturas que se ha hecho es que los que más se atrevieron a expresar abiertamente su parecer, preferencia o color político fueron los jóvenes, especialmente en primera vuelta cuando aún estaba abierta la opción de Beatriz Sánchez, ya que posteriormente ese entusiasmo no se vio reflejado a la hora de poner fichas en una apuesta como Alejandro Guillier. Un nombre nuevo pero sin grandes propuestas que movieran la balanza hacia los enunciados más rupturistas o atractivos del Frente Amplio. Al final se impuso el bienestar personal y mediato por sobre las reformas de fondo, generales y a un plazo más extenso.

También da para metáforas cuando se habla del por qué la elección la perdió la Nueva Mayoría (o Fuerza de la Mayoría) además del Frente Amplio en circunstancias que no solo se trata de un partido perdido por un equipo sino ganado por méritos de un rival que mostró despliegue territorial, ganancia de indecisos y aumento de votación. Si bien creció la cantidad de votantes eso no pasó por la centro izquierda, bien pudieron ser los votos dormidos de Piñera que pensaron que ganaba fácil en primera vuelta, como el caso de La Araucanía, reducto reconocible de la derecha donde la expansión fue superior al 62%. Se puede hablar de un error al sobreestimar el potencial presidencial del FA, con un electorado aún caprichoso, volátil.  La actitud de sus referentes pudo ser factor pero no se les debería endosar toda la culpa.

Acá vimos un castigo a la tibieza. No solo de parte del Frente Amplio sino que igualmente desde el comando de Guillier por no recoger de forma más activa los enunciados de ese sector.

Las conclusiones, aún en evolución son por ejemplo que los votos no tienen dueño, aunque algunos insisten en ello. Si las encuestas quedaron desacreditadas en primera vuelta en esta pasada lo fueron los oráculos. No faltará quien diga que el “Chino” Ríos anduvo más claro que Pepe Auth, pero honestamente no hubo sorpresas.

El Nuevo Congreso anticipa largas batallas con un favot misceláneo que hacen coherente el llamado a la unidad realizado por los ganadores, aunque del dicho al hecho… Ahí el rol articulador de Larroulet o quien sea designado como el Segpres de turno será clave para llevar una agenda que podría estar plagada de trampas en círculos y contratiempos, perjudiciales para el país.

¿Qué será de Beatriz Sánchez? ¿A qué se dedicará o de qué vivirá en estos cuatro años hasta la siguiente elección? Es una gran incógnita. La derecha tiene nombres para pensar a futuro, en la centroizquierda no hay mucho más. Su electorado veremos si madura o se mantiene como meros demócratas de escritorio, de redes sociales, donde para ir a marchas no titubean pero son flojos o escrupulosos para ir a las urnas.

Es de esperar que ahora que la historia se repite (Bachelet dándole la banda presidencial a Piñera) se haya aprendido de los errores: Chile Vamos aprendiendo a ser Gobierno desde el primer día (sin fanfarronear de más, no dejando puestos año y medio sin definir, etc), y la Centro Izquierda haciendo una oposición con sustento, ya que desde 2010 fueron recurrentes los bochornos y quiebres internos. Además tras el inédito escenario de la derecha volviendo al poder democrático tras medio siglo, en 2014 perdieron y en la vereda contraria no fueron capaces de generar nuevas figuras, volviendo así a una revisita innecesaria.

La guinda, el Gobierno de Michelle Bachelet tuvo éxito en su campaña: Logró que más chilenos fueran a votar, su problema es que fue por un candidato de centro derecha, con una cantidad de votos solo comparable a los años noventa, cuando nadie imaginaría que décadas después nos volveríamos un país de derecha, electoralmente hablando.

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[CINÉFILO PROMEDIO] “Robar a Rodin”

El verdadero robo del siglo.

Con momentos propios de la cadencia de un documental pero con otros cargados de una extraña comicidad que nos exhibe aspectos poco analizados en la idiosincrasia chilena, “Robar a Rodin” (2017) es una recomendación más que interesante por una serie de factores.

El solo hecho que la historia del robo de una pieza de Rodin en Chile en 2005 siga en la memoria de toda una generación es un hito a destacar y más aún si detrás hay una atractiva radiografía social hábilmente explotada por Cristóbal Valenzuela, con una pizca precisa de ironía, sarcasmo pero todo dando pie a la verdadera reflexión: El particular perpetrador ¿tenía razón en su cuestionamiento social?

Los testimonios, el Chile de esa entonces (en realidad no muy distinto al de 12 años después) y la perplejidad de un sistema golpeado por sorpresa en su precariedad, no solo estructural sino mentalmente, son parte de una secuencia rica en cotidianidad y con una mezcla atípica de comedia de equivocaciones y profunda reflexión artística – filosófica.

Por cierto que el manejo visual tan bien logrado en cuanto al aire que se le da a testimonios y situaciones, muy de reportaje a ratos, en otras se pierde, en especial a la hora de planos casi de comercial o cuando el relato cae en un espiral donde no estamos seguros cuán útil es finalmente.

dado5Recomendación: Buena. Tiene mucho de Chile en su ADN, en su manera de resolver el caos, de generarlo y además entrega una más que interesante reflexión.

🙌👏🇨🇱

 

[eXprimiendo la Web] Los nuevos poetas… Parte II

Tal como en la primera oportunidad, revisaremos nuevos exponentes del extremo guachaca que han sobrepasado por mucho el límite de la galantería, se han paseado a la picardía y aunque pequen de excesiva vulgaridad, contienen un gen creativo innegable. ¿Pruebas? vamos con los poetas que se han expandido por las redes sociales…

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Poeta 4: Aquí un tipo sencillo, pero admirador de la belleza natural… y biológica (…) Sigue leyendo

[eXprimiendo la Web] Los nuevos poetas… guachacas extremos?

Es cierto que Chile es tierra de poetas, deslenguados virtuales y material para agudos excesos en la web, pero si a este cóctel lo sazonamos con bellas curvas, la cosa se puede descontrolar aunque llevándose bastante humor negro en el camino.

Aunque hay muchas más postales de este particular paisaje divisable desde un sinnúmero de miradores virtuales y plataformas dispersas, acá van apenas tres cerezas de cómo exacerbamos la galantería para arrastrarla por el fango de la ordinariez popular, es cierto, del verdadero guachaca en su faceta más ofensiva pero no menos creativa. Díoscoro -autodenominado CEO del guachaca hipster- estaría con soponcio…

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Poeta 1: Si algo no se le puede negar, es la creatividad al hombre… falló en la observación eso sí porque de nalgas, la chica anda poblete… Sigue leyendo

[CINE PRÁCTICO] “Soy mucho mejor que voh'”

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Rapsodia del perdedor sin rumbo

Tal como su protagonista “El Naza”, “Soy mucho mejor que voh” (2013) es una oda a la desesperanza, la falta de ambiciones e incluso, el miedo a triunfar, a conseguir los objetivos, como el perro que persigue autos y cuando los alcanza no sabe que hacer. Es la mediocridad con tonos de comedia negra, ácida y en lo sumo peculiar. En lo personal, confieso que tenía muchas ganas de verla.

Sebastián Brahm encarna otra desdichada travesía llena de humor negro comandada por el Che Sandoval, con todo el estilo que habíamos visto en “Te creís la más linda (pero erís la más puta)” (2008), de donde nace el spin off, con harto de chilenismos, sexo, alcohol, trasnoche, drogas pero sobretodo sentido del ridículo y de metidas de pata.

Verla es como una noche cualquiera de Santiago de Chile, de Plaza Italia para abajo, porque de los otros carretes con más glamour o cuento está llena la cartelera. Esto roza esa palabra tan manoseada pero pocas veces tan explicitamente retratada: Pueblo. De hecho resulta blanca para lo violento que en realidad es la noche capitalina, pero ese es otro tema.

“El Naza” y su divagar a ratos obsesivo, psicótico y con sello de perdedor, es el gancho de la película que asoma como un sketch extendido sin ninguna expectativa e impredecible sobre su resolución. Ese aunque no se crea es un gran imán para el cine de hoy, así como la naturalidad, casi de improvisación, de diálogos no escritos sino más bien esbozados. Se hace disfrutable.

Como contra le puede jugar el lenguaje que es 100% chileno popular y la hace imperdible para los nacidos por estos lares, pero en otras fronteras puede que no alcance el mismo sentido. A cambio, con todo lo que puede ser subestimada, se da maña para mandarse un par de reflexiones más que interesantes y por supuesto, volver a mencionar parte de la verdadera noche de Santiago, sin ese afán agotador de promocionarla como destino turístico. Simplemente un peregrinar sin destino pero lleno de personajes con manías y algo que decir, y pese a no ser palabras trascendentes, se disfrutan.

dado 4Recomendación: Interesante. Peculiar y entretenida. La honestidad de un perdedor.

😉🌛🍷

[CINE PRÁCTICO] “Aquí no ha pasado nada”

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Sin resentimientos

Aunque puede pecar de poco ambiciosa, “Aquí no ha pasado nada” (2016) entrega varias sorpresas durante su desarrollo que se va tejiendo bajo el velo de un mediático y oscuro caso real de impunidad costeado por billeteras abultadas hacia el sistema judicial chileno.

Por supuesto que su contenido genera de inmediato algo de tirria clasista, pero es difícil dentro de la sociedad chilena negar lo que Fernández Almendras explicita en poco más de hora y media de una historia inspirada en hechos reales, con los bemoles del caso particular pero reflejando un fondo actual y verosímil. Una arista de cine interesante.

Si bien por una cosa práctica, los caracteres (GC) se hacen demasiado pequeños e ilegibles, en general el desarrollo de la película es bueno, incluso con gusto a poco, porque uno de los puntos insuficientes de la cinta es su revuelo social nacional, mencionado sucintamente así como el roce político que queda al margen para reducirse a una fábula juvenil zorrona que nos refriega en la cara y queda como testimonio que el dinero y los contactos lo pueden lograr todo. También se extraña la contraparte de la víctima, una omisión cuestionable al menos.

Como película en sí, su ritmo puede ser algo plano, sin mucho eco ni dramatismo (para lo que debiera tener) y puede que ese sea el propósito, mostrar lo descarnado del escenario precisamente sin exhibirlo, omitiéndolo fríamente, como una mancha olvidable que pese a sus consecuencias feroces no alcanza siquiera para un insomnio de los involucrados. Asumir no es un verbo que se conjuga en el film y eso choca bastante.

“Aquí no ha pasado nada” es una oscura anécdota para ver y comentar, sin moraleja más profunda que el mundo es un lugar cruel donde hay quienes pueden hacer y deshacer sin que, aunque luches toda tu vida, puedes romper ese balance social natural. No hay muchas lecciones en el film que dejar testimonio en la taquilla y en los registros del cine de que las aberraciones ocurren de forma cotidiana, todo y todos tienen un precio, y eso incluye que la prensa y los medios también se inyecten de amnesia.

dado 4Recomendación:  Interesante. Más que pasable. Juega con lo que no muestra pero es más criticable lo que podría haber incluido y prefiere omitir.

😲🚗💰

[#UtopíaChilensis] Medios basura ocupando espacio: TV, Dial AM y pasquines desechables…

PORTADASSigamos en la tónica de arreglar el mundo, total, en Internet cada uno hace lo que le viene en gana mientras sea en su lugar y que mejor si se trata de hacer una crítica “constructiva”, o no?

Abordemos la escandalosa acumulación de medios de comunicación en Chile y vamos con la segunda pasada de #UtopíaChilensis

III. ¿Por qué seguimos aguantando medios escritos tan parciales, deficientes y desechables?

Así como millones han marchado contra las AFP y sus pensiones miserables, ¿por qué diablos nadie dice nada de las bazofias que adornan nuestros escasos quioscos? Hasta “El Quirquincho” o la “Papaya” tenían más clase, gracia y sobretodo honestidad para no venderse como lo que no son. Hoy tenemos -y desde hace rato- a Copesa de Saieh y sus Chicago boys por un lado y al oscuro clan Edwards por otro, es decir, dos tortas con los mismos ingredientes pero en otro orden y con mayor o menor dulzor. Dueños de casi todos los medios escritos a nivel nacional. Devastador.saieh

No estamos pidiendo que todo sea científico, denso y en plan de revistas como “Muy interesante” (bastante más entretenida y didáctica), pero de ahí a que nos interesen personajes que nos meten a la fuerza como Kel Calderón, Vesta Lugg (o como se escriba), las mascotas de Alexis Sánchez o algún saldo rechazado de reality show es demasiado. Por si fuera poco cada tanto los pocos pasquines que se tildan o son pseudo referentes de seriedad se mandan numeritos que rayan el mal gusto o falta de sentido común, dígase La Segunda o El Mercurio, con editoriales avergonzantes. Sí, ahora supuestamente no las hace la CIA como antaño pero al parecer siguen siendo tarifadas. Otro problema, el reguero de farandulilla insípida o de noticias “inventadas” se esparció por la red afectando a medios online creíbles que ahora publican cualquier cosa con tal de recibir un click o un “me gusta”. Triste. Sigue leyendo