[CINÉFILO PROMEDIO] “The square”

Arte abstracto

Siniestramente hilarante, con tintes peculiares de humor negro y un entrelineas interesante de crítica social presenta “The square” (2017). Una cinta que promete desconcertar a base de mover las líneas del absurdo, de lo pertinente y darse cuenta que todo aquello puede ser tan real como nos imaginamos.

A partir de la estructurada y pulcra identidad sueca, el film ahonda con acidez en aspectos como la confianza, los estándares, el sistema en su individualidad o los abusos que se cometen para parasitar de él, el desatino y temas más propios de la conciencia. Apenas algunas lecturas de tantas que se puede obtener, pero el gen principal es la incomodidad, lo inquietante que puede resultar una historia no obvia, indescifrable, original en su estilo.

“The square” es disfrutable si se logra sintonizar con ella pero no es una película fácil. Califica perfectamente como rara, más allá de lo peculiar. Puede tensar ese desconcierto y poner lo desconocido como un abismo inquietante, difícil de definir.

Por si fuera pasa por largo las dos horas y las sensaciones en el balance, además de recordar sus chispazos más agudos, especialmente en la primera parte, son dispares. Deja varios vacíos.

Extraña, bizarra y todo, se quedó con Cannes y promete ir por más.

Recomendación: Interesante, una película extraña que genera hilarante curiosidad, sátira y luego te deja en el vacío.

 🤔

 

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[CINÉFILO PROMEDIO] “Pantera negra” – (Black panther)

Black power

Tal como viene ocurriendo con Marvel Studios, “Pantera negra” (2018) ocupa su lugar en el universo de super héroes, llenando algunos vacíos, poniéndole contexto pero aunque algunos colocan parte de su contenido incluso como hito dentro de sus similares, también hay que decir que es mejor colocar las cosas en su justa medida, dejar a un lado el fervor y asumir que no todos le brindarán pleitesía.

Wakanda, el hogar idílico del héroe y sus orígenes son en realidad gran parte del eje de la cinta, con explicaciones políticas, sociales y toda una descripción del por qué de cómo funcionan las cosas, algunas algo incongruentes. Un par de paradojas entre lo moderno y lo arcaico que al parecer no mellan el interés de la taquilla pero aunque bien maquilladas, si mantienen las estructuras básicas de Marvel para una cinta así (sí, reconozcámoslo). De hecho, puede que sea de las películas “más serias”, “diferentes”, pero el resultado ya lo anticipareis.

Da pie para otras películas, sí. Se pudo explotar mejor, sí, ¿Se han fijado que en todas las películas independiente de temáticas, tecnología o poderes, al final todo se resuelve a golpes? Sí, a puñetazo limpio. Quizás algo del fastidio viene de ahí. Se me hizo un poco larga de hecho, bueno, son más de dos horas.

Los fans han amado que haya más profundidad, algo más oscuro quizás, pero siendo honestos hay temas que dejan algo contrariado, como el ya retocado tópico de los antagonistas. Acá Michael Jordan anda bien en eso pero no escapa a su suerte predeterminada y el tratamiento a otro secundario con historia en la dimensión cómic es al menos, polémico.

¿Escenas entre y post créditos? Dos. ¿Aportan? Mmmm, poco, solo si se lee entre líneas una de ellas. ¿Debates al margen que desliza? Inmigración por ejemplo, a esta altura ¿por qué no? también lo obvio, lo racial, en menor escala.

Recomendación: Pasable, aceptable, entretenida. Menos trascendental de lo que se nos quiere hacer ver.

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[CINÉFILO PROMEDIO] “Coco”

La muerte es un carnaval

En general las películas que poco a poco van inflándose con  expectativas, nominaciones y premios cuesta conseguir que logren abarcar todo lo que se espera de ellas, en especial a la hora de nominaciones y premios, más siendo animación. Aún así, “Coco” (2017) es de esas que no desentona y merece su lugar entre los buenos productos de la alianza Disney + Pixar.

Con todo y el aviso de sensibilidad a flor de piel, riesgo de lágrimas y trasfondo Disney -con todo lo que ello conlleva-, “Coco” es una cinta animada que habla de familia, pero ojo, quizás no sea tan “familiar” como todos esperan, en el concepto de “todo espectador”. El film de poco más de hora y media tiene sus momentos de oscuridad que pueden resultar algo fuertes para niños muy pequeños pero que a cambio, consiguen intrigar aún más a los mayorcitos.

Vaya el paréntesis porque este es un elemento que ya es un hecho consolidado: el cine de animación no solo es sinónimo de público infantil y si fuera el caso, ya no basta con entretener a los chicos, los padres y hermanos tienen que divertirse igualmente para que hablemos recién de “una buena película”.

Volviendo a “Coco”, tiene buen argumento pese a que “El día de los muertos” lo hemos visto en varias cintas incluso ya de animación. Sin embargo, esta consigue sus colores propios de forma destacada. Simplemente no puedes quedar ajeno a los temas que aborda, los vacíos, afectos y los momentos en que te ves a ti mismo más pequeño. Una empatía que vale oro, que se busca mucho y pocas veces se logra, incluso hasta las lágrimas.

Así es “Coco”, con un abanico múltiple de emociones del cual echa mano; a ratos un mero cuento infantil, en otras una oscura intriga y por supuesto también con una calidad técnica y musical bien lograda. Que envidia no tener más arraigada esta concepción de la muerte, no como el marketeado Halloween, sino con gen más latino, de inclusión, familia y recuerdo festivo.

Hay un corto que salió en la previa disponible en Internet, se llama “Dante Lunch” para que compensen la falta de escenas post créditos.

Recomendación: Buena. Una mezcla interesante de sensaciones y apelaciones a lo emotivo. No es una película infantil, aunque hable de familia.

👍💀🎆🇲🇽🎼 🎭

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Una mujer fantástica”

Traumas al desnudo

Pese a los prejuicios que pudieran levantarse sobre esta película y los tabús que aborda, Sebastián Lelio sigue con su prolífica saga cinematográfica de roles femeninos fuertes y vaya cómo, con uno que rompe esquemas a cargo de Daniela Vega.

“Una mujer fantástica” (2017) incomoda pero no alejando de la pantalla, sino dejando empatía convertida en vergüenza ajena por una sociedad, ejemplificada tristemente en el Chile de hoy, que no respeta la diferencia, el dolor, las circunstancias. No hay tino, sentido común frente a una situación y circunstancia particular y eso más el protagónico y sus características especiales cierran el círculo para un film inquietante, de empatía impensada que se alza contra la indolencia. Una cinta que nos desnuda.

Se trata de un relato cotidiano, a ratos muy simple, pero omitido de las conversaciones, de los derechos inherentes al ser humano independiente de su exterior y cómo se da el camino para remar contra la corriente con todo precisamente en contra.

Puede que al igual que “Gloria” (2013) se trate de una cinta que no llame mucho la atención por su cáscara sencilla pero comparte su núcleo vivo de fuertes emociones contenidas. Eso sí, el ritmo no es para todos, así como las lecturas que va dejando.

Estamos ante una buena película, quizá no deslumbrante pero con méritos más que suficiente para ganarse recomendaciones, elogios y preferencias entre quienes quieren algo más del cine que explosiones y secuencias anticipables. Sebastián Lelio y su “mujer fantástica” es cine de calidad.

Recomendación: Buena. Un tipo de cine elegante, expuesto y asertivo en su crítica.

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[ACTUALIDAD] [COLUMNA] “La derecha encubierta que triunfó en las urnas”

Sebastián Piñera, Presidente Electo 2018 – 2022

Si le pregunto ¿es Chile hoy un país de derecha o con electorado de derecha? Posiblemente usted conteste que no, aún siendo partidario o simpatizante de dicho sector, pero lo cierto es que si nos guiamos por las cifras presidenciales todo indica en esa dirección. En otro tipo de elecciones puede que el resultado sea más disperso pero la radiografía actual nos dice que si, al menos en cuanto a electorado comprometido (y efectivo).

Vayamos sumando. Somos un país asumido como conservador. Es cierto que aparecemos en el mapa mundial como un país que se moviliza a derribar barreras de discriminación, tabús religiosos validados legalmente y ampliando los derechos de minorías hasta ahora excluidas de los debates públicos. Usando métodos “muy a la chilena”, muchas veces desprolijos, pero avances al final de todo. Ahora ante la rotación de poder parece que una vez más nos quedaremos a medias, también en un sello “muy a la chilena”.

Sociológicamente una de las lecturas que se ha hecho es que los que más se atrevieron a expresar abiertamente su parecer, preferencia o color político fueron los jóvenes, especialmente en primera vuelta cuando aún estaba abierta la opción de Beatriz Sánchez, ya que posteriormente ese entusiasmo no se vio reflejado a la hora de poner fichas en una apuesta como Alejandro Guillier. Un nombre nuevo pero sin grandes propuestas que movieran la balanza hacia los enunciados más rupturistas o atractivos del Frente Amplio. Al final se impuso el bienestar personal y mediato por sobre las reformas de fondo, generales y a un plazo más extenso.

También da para metáforas cuando se habla del por qué la elección la perdió la Nueva Mayoría (o Fuerza de la Mayoría) además del Frente Amplio en circunstancias que no solo se trata de un partido perdido por un equipo sino ganado por méritos de un rival que mostró despliegue territorial, ganancia de indecisos y aumento de votación. Si bien creció la cantidad de votantes eso no pasó por la centro izquierda, bien pudieron ser los votos dormidos de Piñera que pensaron que ganaba fácil en primera vuelta, como el caso de La Araucanía, reducto reconocible de la derecha donde la expansión fue superior al 62%. Se puede hablar de un error al sobreestimar el potencial presidencial del FA, con un electorado aún caprichoso, volátil.  La actitud de sus referentes pudo ser factor pero no se les debería endosar toda la culpa.

Acá vimos un castigo a la tibieza. No solo de parte del Frente Amplio sino que igualmente desde el comando de Guillier por no recoger de forma más activa los enunciados de ese sector.

Las conclusiones, aún en evolución son por ejemplo que los votos no tienen dueño, aunque algunos insisten en ello. Si las encuestas quedaron desacreditadas en primera vuelta en esta pasada lo fueron los oráculos. No faltará quien diga que el “Chino” Ríos anduvo más claro que Pepe Auth, pero honestamente no hubo sorpresas.

El Nuevo Congreso anticipa largas batallas con un favot misceláneo que hacen coherente el llamado a la unidad realizado por los ganadores, aunque del dicho al hecho… Ahí el rol articulador de Larroulet o quien sea designado como el Segpres de turno será clave para llevar una agenda que podría estar plagada de trampas en círculos y contratiempos, perjudiciales para el país.

¿Qué será de Beatriz Sánchez? ¿A qué se dedicará o de qué vivirá en estos cuatro años hasta la siguiente elección? Es una gran incógnita. La derecha tiene nombres para pensar a futuro, en la centroizquierda no hay mucho más. Su electorado veremos si madura o se mantiene como meros demócratas de escritorio, de redes sociales, donde para ir a marchas no titubean pero son flojos o escrupulosos para ir a las urnas.

Es de esperar que ahora que la historia se repite (Bachelet dándole la banda presidencial a Piñera) se haya aprendido de los errores: Chile Vamos aprendiendo a ser Gobierno desde el primer día (sin fanfarronear de más, no dejando puestos año y medio sin definir, etc), y la Centro Izquierda haciendo una oposición con sustento, ya que desde 2010 fueron recurrentes los bochornos y quiebres internos. Además tras el inédito escenario de la derecha volviendo al poder democrático tras medio siglo, en 2014 perdieron y en la vereda contraria no fueron capaces de generar nuevas figuras, volviendo así a una revisita innecesaria.

La guinda, el Gobierno de Michelle Bachelet tuvo éxito en su campaña: Logró que más chilenos fueran a votar, su problema es que fue por un candidato de centro derecha, con una cantidad de votos solo comparable a los años noventa, cuando nadie imaginaría que décadas después nos volveríamos un país de derecha, electoralmente hablando.