[EN VIVO] “Cirque du Soleil: Sép7imo día, no descansaré”

Es increíble y no deja de sorprender el arraigo que desde Chile tenemos con Soda Stereo, ya sea por el carisma del eterno Gustavo Cerati, la sensación de que no volveremos a verlo o por el mero hecho que nos evoque una época de nostalgia bella, sea cual sea la razón, todo lo que nos inspire los acordes del trío aquel hoy casi por obligación nos convoca a ver de qué se trata. “Cirque du Soleil” toma el guante y con buen ojo monta este show “Sép7imo día: No descansaré”, de cerca de hora y media que deja algunas muecas al margen del festín creativo en escena.

La función suena a Soda Stereo, se inspira en Soda Stereo y lo explota como temática que recrea libremente y fiel a sus cánones, pero claro, aunque suene de perogrullo, no es Soda Stereo. Aún así hay detalles que no dejan de llamar la atención, como el hecho que se trate de un espectáculo músical y no haya instrumentos -sonando- en escena, siquiera para reforzar el mensaje. Si bien se trata de verdaderos video clips escenificados en vivo por los artistas circenses, a veces con mayor o menor éxito, esa irregularidad es la que provoca la mueca sobretodo cuando la línea argumental, el hilo conductor no queda tan claro como por ejemplo en “Nada Personal”, el experimento teatral musical de Matías Oviedo.

“La función suena a Soda Stereo, se inspira en Soda Stereo y lo explota como temática, pero aunque suene de perogrullo, no es Soda Stereo…”

No pedimos a Charly Alberti y Zeta Bosio tocando, pero si hasta Giolito se pegó un 360° en Viña del Mar es justo esperar algo más que un diábolo en escena para algunas canciones emblemáticas. Todo vale para apelar a la nostalgia y en la dispersión más de algún dardo da en el blanco, incluso con espacio para lo emotivo.

Destacar dentro de lo mejor, el mix creativo de disciplinas artísticas, plásticas, actorales, circenses, de vestuario y montaje que son acordes a lo que uno espera de un show de esta envergadura. No sería CDS sin los juegos de colores y buen uso de la escena. También suma la inédita posibilidad para que el público siga de pie el espectáculo, un acierto innegable.

El desafío de adaptarse a diferentes lugares en medio de una gira por múltiples países y coliseos es un factor que incide, no hay duda, pero el gusto a poco es innegable y honestidad por delante, lo anterior hace que “Sép7imo día” no sea un imperdible o al revés, un sucedáneo soso de Soda Stereo, si no una suerte de electivo emocional nostálgico que termina evocándonos la banda en sí y sus melodías, más que las piruetas que se pagó por ver, que quedan casi de anécdota.

[EN VIVO] Laura Pausini derrochó talento y gracia en tour “Similares”

lpau02*La cantautora italiana justificó la amplia convocatoria del público para ver su más reciente espectáculo “Similares”, donde dejó claro que es una artista de características únicas.

Poco queda de esa chica italiana tímida que tras imponerse en San Remo llegó a Chile en la primera mitad de los años noventa para meter varios hits inolvidablemente románticos. Hoy si bien la fortaleza de Laura Pausini se mantiene en dicho estilo, tanto su desplante como currículo musical han crecido a niveles fuera de lo esperado.

Cuesta encontrar ejemplos donde artistas tan exitosos y amigos del bajo perfil generen tanta empatía con el público aún cuando muchas veces no todos sean fieles a sus canciones. Ya en Viña del mar 2015 su presentación rompió todas las expectativas y barrió con quienes subestimaron su invitación al certamen, derrochando hits que de inmediato se asociaron como antaño, a las parrillas diarias del dial romántico chileno y en una cantidad sorprendente.

Madura, festiva y con una voz tan sólida que abruma por su temple, Laura Pausini hace parecer sencillo un show bien estructurado, donde no deja duda alguna de su talento e integralidad como artista a más de dos décadas de irrumpir en las listas musicales de nuestro país. Sigue leyendo

[EN VIVO] Los Fabulosos Cadillacs: El show continúa (y tiene para rato)

lfc*Aunque se trataba de la promoción de su último disco, los argentinos saben que cada perla de antaño que regalan es el equivalente a un invaluable viaje en el tiempo para sus seguidores. La fiesta tiene para rato.

Que Vicentico ya tiene su carrera como solista, que la banda está en receso o que se reúnen para recaudar dinero ¿qué hay de malo en aquello? Lo cierto es que cada vez que “Los Fabulosos Cadillacs” pisan tierra chilena derrochan la misma calidad de sus días de gloria o mejor dicho, cuando eran más jóvenes, porque la esencia de ayer perdura en roble hasta hoy, y añejado todo es más dulce.

Su último disco conceptual (relata una historia que avanza en las canciones) “La salvación de Solo y Juan” matizó una velada que comenzó sin aprontes y luego de un video promocional del trabajo mencionado, los hits mil veces bailados buen pudieron emocionar a muchos al tiempo que la masa que repletó el Movistar Arena no dejaba de sacudirse, es que en realidad los Cadillacs nunca han dejado de sonar por estos lares.lfc2

Es cierto que este último álbum vuelve a desnudar la esencia de fusión de ritmos que poseen “LFC”, descolocando a algunos, pero es precisamente ese factor el que se guarda tras sus éxitos más conocidos y que viene a instalar temas nuevos que no aparecían desde 1999. Claro, hubo compilatorios, adaptaciones y covers pero en esta oportunidad la apuesta viene a desempolvar las glándulas creativas que Flavio y el propio Vicentico decidieron plasmar en un disco.

El recital en sí tiene sus momentos altos y otros más exploratorios a propósito de canciones menos conocidas junto a las debutantes, pero por más de dos horas mantiene al público atento a lo que ocurre en el escenario, donde se roba la atención el show aparte del artista plástico argentino Jorge Alderet -Dr. Alderete- que está muy inmerso en la estética de este álbum y cuenta con reconocido cartel en Argentina. Él dibuja en vivo digitalmente un sinnúmero de figuras que acompañan a las canciones y que se proyectan gigantes en el fondo del show: Es decir, cada concierto es único además por este factor. Sigue leyendo

[eXprimiendo la Web] La guía de los tugurios

bar serenaDeambulando por la web, aunque son varios los portales y guías que ahondan en la variedad de antros y bares de la desdeñada capital chilensis, di con un blog bastante bien hechito, con más contenido que parafernalia y que registra los principales puntos del chupar criollo.

“Bares y pubs miserables para parceros y parceras” es el nombre del sitio que, lamentablemente como suele ocurrir, ha pasado tiempo sin actualizarse.

Pese a esta contra, la autodefinida “guía comprehensiva, genealógica y bestiario de sucuchos, bares y pubs de Santiago de Chile para disfrutar” es un aporte indudable y los llamo a considerarla.

Honores a su autor “Parcero bueno” y para muestra un botón:

Sobre el eje universitario Makalú/El Cerveza: “Alcoholizados jóvenes en la flor de su vida entran y salen desde las 12 del día hasta altas horas de la noche (viernes y sábado son la excepción ya que los bares cierran más tarde), oficinistas del sector también abundan. No puedo hablar mal de estos locales ya que he disfrutado muchas veces en ellos a pesar de que aburre lo plano de la experiencia en ellos, volver a ir es como un deja vú”.

Otro, del K-Zador: “…También tiene una vieja campana que exhibe las abolladuras de años de ser tañida por el borrachín de turno y una notable fuente de agua, hoy inhabilitada y que ya sólo sirve para hacer tropezar al parroquiano novato en el local. Tiene un wurlitzer (a dos gambas) orientado al metalero y al nostálgico del rock ochentero en español. Si estás de suerte, el barman-cajero lo libera, regalando temas y haciendo felices a quienes prefieren invertir todo su capital (K) en alcohol”.

El huaso Carlos, “con huevo duro a 200 pesos, y la pichanga a 1500” o el Bar Serena donde “el garzón Don Manuel, que bordea los 80 años es un personaje al igual que Don Hernán en la barra” son sólo algunos de la lista de hitos urbano-guachacas (de los de verdad, sin gremios) que no se puede dejar de examinar.

Un hallazgo que ojalá renazca, porque hace falta, recuerda viejos tiempos y hace honor a ese peculiar enunciado de “la Báltica no se mancha”.